sábado, agosto 5

Festival de Teatro Nuevo León 2006

Literespacio / Elige ya tu butaca
Dulce María González
El Norte

No es solamente que al estar ahí, sentada en tu butaca, muy cerca de los actores, puedas escuchar el sonido de unos pasos, o que veas el sudor en un rostro, el esfuerzo de la voz en un grito. Es, sobre todo, lo impactante que resulta advertir que sobre el escenario está ocurriendo algo en el preciso instante en que lo observas.
En lo personal, me encanta el cine, pero siempre he pensado que el teatro es punto y aparte. Sobre todo porque, al estar ahí, no puedes evitar sentir que eres parte de lo que sucede. Y lo que sucede, curiosamente, es una construcción, una realidad sobrepuesta a la cotidiana, pero no menos real.
Como sabemos, durante las últimas décadas, Monterrey se fue consolidando como una de las plazas teatrales más importantes del País, al grado de que la Muestra Nacional de Teatro tenía a nuestra ciudad como sede permanente. Hasta que hace ocho años se decidió que la Muestra cambiara de sede anualmente.
A partir de ello, se creó aquí el Festival de Teatro Nuevo León, que dio inicio el jueves pasado y que tiene como objetivo mostrar lo mejor de nuestro teatro, del teatro nacional y traer algunas obras interesantes que se realizaron en otros países durante el año.
En la edición de este año, el Festival de Teatro rinde homenaje a Enrique Fernández. Además, el grupo La Percha celebra 20 años de trayectoria, que no es poca cosa tomando en cuenta los sacrificios de todo tipo que un grupo teatral requiere hacer para mantenerse a flote.Todavía recuerdo las primeras puestas de este grupo, cuando la influencia de Jorge Vargas, quien después de unos años emigraría a la capital, era decisiva. Centradas en el aspecto visual, las piezas sorprendían por su plasticidad escénica y nadie dudaba del talento de Vargas.
Sin embargo, desde mi punto de vista fue Leticia Parra, quien, a la salida de Vargas y echando mano de un gran esfuerzo, logró consolidar el grupo dándole una nueva dirección y un nuevo sentido, que son los que ahora conocemos.
Por todo ello, creo que es muy justo de nuestra parte agradecer tantos años de esfuerzos, asistiendo el próximo jueves 10 a la Sala Experimental del Teatro de la Ciudad, donde el grupo presentará un video sobre su trayectoria.
Y para quienes deseen conocer el trabajo que realiza actualmente este grupo, el día de hoy se presentará la obra "Aguamuerte" en el Teatro del Centro de las Artes.
Siguiendo con el tema de la participación de nuestros teatristas en este evento, llama la atención que la obra "El Anticristo", del dramaturgo regiomontano Mario Cantú Toscano, participe por segundo año consecutivo.
Resulta que Mario recibió una invitación para participar con ese texto en las Lecturas de Dramaturgia Contemporánea en La Casa del Lago de la UNAM en los primeros meses del 2005. El grupo de actores encargado de la lectura advirtió que el texto había tenido una buena acogida y decidió continuar con las lecturas en otros espacios del DF.
Más tarde obtuvieron la beca del FONCA para realizar el montaje.
Al mismo tiempo que sucedía lo anterior, el joven director Alex Saavedra encontró el archivo del texto en la computadora de la Escuela de Teatro de Filosofía y Letras, de manera que, mientras en la Ciudad de México se realizaban lecturas y se preparaba la puesta en escena bajo la dirección de la capitalina Gabriela Lozano, en Monterrey la obra se estrenó bajo la dirección de Saavedra y, posteriormente, participó en el Encuentro Estatal y en el Festival Nacional del 2005.
La actual producción de "El Anticristo", proveniente de la Ciudad de México y bajo la dirección de Lozano, se presentará el miércoles 9 en el Teatro del Centro de las Artes.
Estos dos ejemplos, junto con puestas como "¿Cama para Tres?", de Víctor Martínez, uno de nuestros actores y directores más destacados, o "Que te Parta un Rayo", dirigida por Carlos Gueta, entre otras, son una muestra de la calidad del teatro nuevoleonés contemporáneo, que en estos días se une a la escena nacional para dar a conocer al público regio las nuevas tendencias de este arte.
Va entonces la invitación de aprovechar la oportunidad y unirnos a la fiesta, nada menos que nuestro evento teatral más importante del año.

lunes, julio 31

Últimas noticias

Pues nada, que llama mi sobrina para avisar que el mentado Fidel acaba de delegar el poder a su hermano Raúl. Está cañón, dice Titi, tenemos que juntarnos...

La del petróleo

Mónica me recordó el asunto del petróleo. A pesar de que mi disco duro es un caos, lo encontré:

El fin del mundo

Las reuniones familiares se han tornado apocalípticas. Se habla de las predicciones de uno de mis hermanos, quien tiene meses investigando acerca del problema del petróleo. Que se agotaron las reservas, que en Irak los gringos no encontraron lo que esperaban y que en Irán el crudo está muy peleado. En caso de que encontraran petróleo en Irán, dicen que dijo mi hermano, eso sólo aplazaría el derrumbe. Aseguran que la gran crisis es para dentro de 5 años. Se dice que mi hermano dice que la economía mundial se colapsará. Se hacen planes de comprar un ranchito con pozo de agua.

--El que quiera viajar tiene que hacerlo ahora mismo -–aconseja mi hermana--, porque después, en carreta, va a resultar mucho más difícil.
--¿Y ya no vamos a ir de compras a los moles? -–pregunta mi sobrina Debby, de 10 años, alarmada.
--Claro que no -–responde mi hermana--, ¿no te das cuenta de que no va a haber luz ni aire acondicionado?

Mi sobrina se levanta de la mesa y, tomando el teléfono, llama de larga distancia a su papá, que está en Ciudad Juárez.

--Dicen que se va a acabar el petróleo y que ya no voy a poder ir a los moles a comprar ropa -–le dice, a punto de llorar.

Escucha la explicación del papá y sonríe hacia la reunión con cara de que nos acaba de ganar la guerra.

--¿Qué te dijo? –le pregunto, apenas vuelve a la mesa.
--Dice que no me preocupe, que puedo pedir la ropa por internet y me la llevan a la casa.

Estoy a punto de explicarle que, de suceder una catástrofe de ese tamaño, se caería el internet y el dinero no servirá para nada, pero me contengo.

--Esto de la crisis energética es terrible -–murmura mi hermana-: no voy a poder ir al gimnasio.
--Por lo pronto, estás muy bonita –le dice mi mamá--, yo me tomaría unas fotos.

Mi cuñada Anita tiene ya un buen rato mirándome.

--Vas a tener que acostumbrarte a leer de día -–me dice--, no voy a permitir que te acabes las velas de todos.

domingo, julio 30

La Revolución en la casa

Todo empezó cuando las mujeres de la familia llegaron a mi casa por sorpresa (estábamos en piyamas) y el Andy se puso a platicarles de Cuba. Mi mamá (calderonista bastante cerrada e inconsciente) era la oposición, ya que tanto mi hermana (que vende muebles gringos) y mi sobrina (que estudia en la Universidad de Texas en el Paso, la famosa yutep), como la mayor parte de la familia, aseguran ser de izquierda.
El caso es que el Andy y yo teníamos a la mayoría de nuestra parte. Cuando mi mamá estaba ya demasiado enojada, y el resto de la concurrencia hablaba apasionadamente sobre la equidad, la justicia social, el humanismo, etcétera, llegó mi hermano Héctor Dino quién, a pesar de ser, dice él, un simpatizante de izquierda muy convencido, odia a Fidel. Y Pache, a quien, según aseguran los revolucionarios de la familia, le están lavando el cerebro en el Tontológico.
Empezaron los gritos.
Que si Fidel traicionó a la Revolución, que si pisotea los derechos humanos, que si no estábamos hablando de eso, sino de la pasión y el idealismo, que si Fidel corrió al Che de Cuba y lo mandó pal África, que si no estábamos hablando de eso, sino de la injusticia y los pobres del mundo, que el imperialismo, que hay que frenar a los gringos, pero pinche Fidel asesino, etcétera.
Cuando los ánimos estaban ya muy caldeados, abrieron mi botella de ron cubano y se empezaron a fumar mis puros. Después, todos se fueron muy contentos. Todavía en el estacionamiento gritaban: Viva el Tío Sam (unos), son unos cochinos burgueses (otros), etcétera.
Mi casa, pequeño depa de escritora de izquierda medio rosita, quedó hecha un caos.

Un cachito de paz

Sábado de películas con la Jojo, quesito, aceitunas. Después tirarnos a leer cada quién su libro. A veces los regaños hacen bien, te ponen en orden. Ajum.

sábado, julio 29

Despedida

Estábamos en la banqueta y yo le hablaba al oído. Por la calle avanzaba una marea de gente. Olas alcoholizadas en el océano de la noche. Ya me voy, dije, y detuve un taxi. Parece Navidad, comentó él, al tiempo que me abría la puerta. A través de la ventanilla vi su sonrisa, esa manera tan familiar con que levanta la mano en señal de despedida. ¿Por qué hay tanta gente en la calle?, preguntó el chofer del taxi. Viene la policía, respondí. Allá, en la banqueta, él se iba haciendo chiquito.

viernes, julio 28

Mejor hay que bailar

He intentado escribir todo el día y no puedo. Marijose pone, a todo volumen, una y otra vez, la misma canción. Y me dan ganas de bailar. Es de Bebé, se llama "Ella" y está en el álbum "Pafuera telarañas". Dice más o menos así:
Ella se ha cansado de tirar la toalla, se va quitando poco a poco telarañas. No ha dormido esta noche, pero no está cansada. No ha mirado ningún espejo, pero se siente toda guapa. Hoy es una mujer que se da cuenta de su alma, etcétera.
Estos niños regresaron con ambiente de fiesta. Aunque el Andy se queda muy serio de repente y empieza con que va a regresar allá muy pronto y que no es nada agradable "volver al capitalismo". ¿Lo consuelo?, me pregunto, ¿pero cómo? Auch.
El cubano Eliseo Alberto tiene una frase que me encanta: "Por algo tenemos el corazón a la izquierda". Claro que hay algunos que piensan que ésas son cosas de hombres y por eso no les gusta la "izquierda rosita" de Patricia Mercado. Allá ellos con sus prejuicios patriarcales.
Bueno, ya, a escribir (¿y que estás haciendo entonces?). Usté cállese (okey).

Cant help it

Me encantan las cartas sin sentido de dirección.

El regreso de los aliens (cuento)

Plaza de la Revolución
Se trata de un cuento muy interesante en el que unos aliens se fueron a Cuba y bailaron “casino” y se emocionaron hasta las lágrimas en la Plaza de la Revolución. También se tostaron la piel en Varadero y volvieron a bailar “casino” y conocieron a unos cubanos muy alegres, porque todos en la Isla se traen un ambientazo. Mientras tanto, la del cuento estaba muy feliz en su casa, comiendo cochinadas y viendo la televisión. Cuando ya mero se acaba la historia es cuando regresan y sacan mugrero y medio de sus maletas y le regalan a la del cuento un Cohiba, para que se lo fume mientras le platican que se sintieron raros en La Habana, donde no hay panorámicos ni nada de ese tipo. La del cuento no pudo ver su programa favorito esta noche. Se supone que está muy contenta porque regresaron los aliens. Fin, ahí se acaba la historia. ¡Patria y Revolución!

martes, julio 25

Humilde comentario de "la que escribe"

Debo agradecer a Eliot sus exigencias. Que alguien te lea y se interese en que lo leas es ya una suerte. Que sea posible una reflexión en común, a partir de un tema y a través del diálogo, es ya un milagro.
Los ensayos de Eliot demandan realizar un gran esfuerzo. En primer lugar, por su complejidad (siempre interesante), pero sobre todo por el hecho de que yo no soy filósofa (aunque sí una fan del pensamiento y las ideas). Si a eso agregamos que los textos están escritos en inglés, la lectura se convierte en un reto y quizá por ello resulta doblemente enriquecedora.
Casualmente, el ensayo que me acaba de enviar es sobre la lectura y consiste, justamente, en una lectura filosófica de “If on a Winter’s Night a Traveler”, de Calvino. Como, también casualmente, estoy escribiendo un texto basado en la lectura de ciertos hechos de mi vida y sus personajes, una especie de ejercicio en el cual pongo estos elementos personales en la mesa y enseguida los leo como si en realidad hiciera la lectura del Tarot, me gustaría hacer un comentario basado en mi experiencia de lectura-escritura del momento.
Cuando E habla, entre otras cosas, de la experiencia de la ficción en la novela de Calvino, coloca al lector como un testigo invisible hacia el cual la narrativa está dirigida. Este lector también es testigo de las oscilaciones entre personaje y personaje (recordemos que en esta novela los personajes narran historias), entre narrador y personaje, lector y personaje y, finalmente, en otro nivel, entre lector y autor.
Mi comentario al respecto es que la relación entre autor y lector, además de las complejidades que señala E, todos esos niveles entre personajes, narradores, lector, etc., presenta una complejidad más: la de las constantes lecturas que hace el yo que escribe acerca de su propio material de escritura, y el diálogo que se establece entre el yo narrador y el yo que escribe, dinámicas que difícilmente podría yo identificar con el término “autor”. O sea: me parece que hablar de un “autor” es complicado. Mi experiencia de escritura es la de constantes desdoblamientos entre el yo que escribe, el que habla en el texto y las lecturas que realizan constantemente ambos, en diálogo, en relación al acto de escritura y al texto mismo. En fin, es sólo un comentario, no soy filósofa.

Posdata para E: Me encantó lo que citas del estudio de Klossowski sobre Nietzsche, cuando define el simulacro como “la reproducción voluntaria de fantasmas involuntarios”. ¿Con qué mejores palabras podría alguien referirse al acto de escritura?, me pregunto.
Excelente ensayo, dear Eliot.

sábado, julio 22

Arte efímero

¿Servirá de algo esto de leer novelas, o escribirlas, o ver películas y después escenificarlas? El jueves me emperré en construir un performance en el que reproducía una secuencia de un baile en una peli. No, decía, así no era como bailaban. Y volvíamos a empezar. Divertido, mágico. El caso es que terminé reproduciendo la película completa, al tiempo que contaba mi propia versión sufridora a un amigo por Messenger (pobre). Claro que no me di cuenta de esto último en el momento, sino hoy. Narradora al fin…
Hace años me llamó un amigo que ahora, casualmente, es cineasta y me dijo: “acabo de ir a ver una película china que tenemos que ver juntos. Hacen lo mismo que nosotros, se ponen a actuar historias y películas, sufren mucho y al final todo acaba en tragedia”. Fuimos a verla y nos reímos mucho de nosotros mismos.
Otra cosa que inventé hace años fue “la semana de colores”. Se trataba de que el primer día teníamos que vestirnos de rojo, por ejemplo, escribíamos un poema con el tema del rojo, pintábamos algo de rojo, comíamos puras cosas rojas y sentíamos en rojo. Para esto último, teníamos que construir vivencias hasta lograr el color en las emociones. Al otro día era azul, al otro verde y así toda la semana. Jugar a ese tipo de arte efímero es peligroso, una termina perdiendo a sus amigos. Afortunadamente nos dimos cuenta y cancelamos desde el principio. Pero está el gusanito de hacerlo alguna vez en la vida.
Eso de que tu propio cuerpo y tus emociones y tu entorno sean la materia prima de una obra que ni va a durar se parece demasiado al teatro, ya sé. Y es bellísimo.
Trabajar directamente con materiales de ficción es peligroso, jugar con ellos es ya suicida y, sin embargo, delicioso, doloroso, inevitable (esto último, porque generalmente ni cuenta te das). Los actores son peores a la hora de mezclar realidad y ficción. Ese es mi consuelo.
Bueno, ya.

È un macaco senza storia, la, la, la...

Literespacio / Amores fallidos
Dulce María González
El Norte
5x2

Los seres humanos somos así. Estamos hechos para sacar adelante al mundo. Seamos conscientes de ello o no, a través de nuestro trabajo contribuimos a la constante, interminable, construcción de la cultura: creamos novelas, poemas, carreteras, edificios...
Un buen día, a partir de un golpe emocional, salen a flote nuestras necesidades más primarias. Entonces recordamos que era precisamente eso (el amor, el deseo) lo que sostenía nuestra labor en el mundo, la cual parecía avanzar sin tomar en cuenta nuestras emociones profundas.
El problema, al menos para Occidente, es que hay una especie de cortocircuito entre la idea que tenemos del amor, lo que esperamos de él, y nuestras necesidades y posibilidades reales. Y lo peor es que nosotros mismos, al intentar amar, al buscar el afecto de los otros o al reflexionar sobre nuestras emociones, somos producto de esa falla histórica.
En "5 x 2" (2004), su más reciente película, Francois Ozon muestra las pequeñas fracturas que, desde el inicio, provocan que una relación se derrumbe.La preocupación de Ozon por el cuerpo y la subjetividad humana se presentan en este filme a través de cinco momentos en la historia de una pareja, los cuales avanzan de manera inversa: empezando por el divorcio y finalizando en el momento del enamoramiento.
Los motivos específicos, sutiles, casi imperceptibles que llevan a esta pareja a fracasar constituyen pequeñas fallas a través de las cuales Ozon logra mostrar la gran fractura de nuestro modelo de amor. El tema, entonces, no es el amor precisamente, sino su error.
En una de las primeras secuencias del filme, misma que provoca que la mitad de los espectadores, regiomontanos al fin, salgan de la sala (de esto pude ser testigo tanto en la Cineteca como en salas comerciales), la pareja hace el amor inmediatamente después de escuchar la sentencia de divorcio.
Los cuerpos, descuidados, desgastados, degradados (de eso nos damos cuenta al final de la película y principio de la historia, momento en que los cuerpos son hermosos) se unen con ferocidad. Sin embargo, hay una distancia emocional entre los protagonistas, que se han convertido en extraños.
En contradicción con lo anterior, al inicio de la historia los cuerpos están separados uno del otro, no se pueden tocar (él está comprometido con otra mujer), pero interiormente los personajes están fuertemente unidos por el deseo.
El caso es que el amor completo, la comunión de espíritu y cuerpo con (en) el otro, nunca se lleva a cabo. Y lo que se muestra en la película es, justamente, la distancia, esa falla que, desde "El Banquete" de Platón, separa tajantemente nuestros fragmentos.
Por su parte, la música, que consiste en canciones de la tradición italiana en las que se describe la banalidad ideal de nuestro modelo de amor, mismo que la película hace pedazos, subraya la distancia entre lo que se supone que debería ser una relación y lo que es en realidad.
"¡Qué hermosa película!", dije al final a nuestro poeta Óscar David López, quien una vez más me acompañó a ver lo de siempre y que unos días atrás, fan como yo del trabajo de Francois Ozon o quizá más, me había regalado una copia de la música.
"¿Cómo puedes decir eso?", me preguntó, tomando en cuenta el tema deprimente. Y entonces, quizá porque el arte se trata de eso, volvimos a disfrutar repasando la manera como Ozon maneja el lenguaje y los contenidos de tal manera, que logra decir lo que nunca dijo y sin embargo dijo: la imposibilidad.
El arte, lo sabemos, consiste en tejer palabras, imágenes, sonidos en torno a una ausencia, a algo que jamás podremos poseer. Y en ocasiones logramos que se vea esa ausencia, esa nada de nuestro deseo imposible. De ahí la belleza de la película.
¿Por qué nos empeñamos en querer y que nos quieran y, no conformes, ponemos pruebas, obstáculos?, ¿por qué nos inventamos fracasos, rechazos, amores imposibles?, ¿por qué pedimos amor a quien sabemos que no nos lo puede dar?, ¿no será que el amor es precisamente eso: un deseo sin respuesta que nos pone en movimiento y nos provoca crear, trabajar, vivir de una manera más plena en tanto buscamos lo que jamás obtendremos?
Quizá Francois Ozon acertó y al hablar de la falla, de la imposibilidad, pudo hablar mejor que nadie sobre el amor mismo. Con toda su carga de gozo, de angustia, de necesidad.

jueves, julio 20

Esta intensa, enorme, explosión que es la vida

a) Sufrir, gozar, ponernos contentos o tristes. He aquí nuestro día, el momento.

b) Me dice Óscar que deberíamos correr al narrador que traemos en la cabeza, ése que nos cuenta nuestra historia y la transforma. ¿Y cómo evitar esa manía mediática, la sensación de que te suceden la desgracia o la dicha sólo para que las escribas?

c) El soundtrack de “5 x 2” ha sido el aura alrededor de estos días intensos. El piano, esa voz grave describiendo la banalidad ideal del amor que la peli hace pedazos (“Avra più di quarantanni / e certi applausi ormai / son dovuti per amore”), las 5 escenas de relaciones fallidas. ¿Fallaron en realidad?, ¿que no se trataba de eso, de vivir y fallar? Qué peli tan, tan, tan increíblemente hermosa.

d) “Sapore di sale, sapore di mare” cuando peino el cabello de Marijose: húmedo animalito bajo el sol de la mañana. Y en el desayuno de los lunes: huevos con tocino y waffles, Óscar y Nancy narrando su fin de semana, las emociones al centro de la mesa, la ilusión de viajar juntos. Y Gera, esa magia de su voz en el escenario de La Tumba. Y Fer, sus brazos largos largos buscando la salsa de soya para el sushi de la Jojo. Y Andrés diciendo buenos días con música italiana de fondo y cafecito. Ah, mi gente.

e) Sí, ya sé, ando demasiado cursi-nietzscheana, ¡basta!

martes, julio 11

Y de regalo, una luna llena

¿Podré escribir en este estado?, me pregunté en la mañana.
Demasiadas emociones.
*
Hoy recordé a mi maestro y amigo Xorge (le decíamos Chorje). Una noche me llamó para citarme en una cantina de esas que dice Eliot: un escalón por debajo de todo. El día anterior él había salido del hospital y ambos sabíamos que eso era un break, sabíamos que se estaba muriendo. Traía unos regalos, envueltos y todo, que llevaría a otra cantina. Me explicó para quién eran y no entendí. Después de que platicamos un rato y tomamos un tequila, lo dejé a la puerta de ese otro lugar. Creo que fue la última vez que lo vi.
Lo que pienso ahora es que quería demasiado a alguien, lo suficiente como para dejar un regalo antes de irse. El lugar de entrega es siempre lo de menos.
“Ya me voy”, dijo esa noche en la cantina. “¿De Monterrey?”, pregunté estúpidamente. “No”, respondió, “me voy de aquí”; y señaló con su dedo índice la mesa.
Yo sigo en el planeta, extrañándolo.
*
La mejor manera de sobrevivir cuando cumples años y hay luna llena es moverte lo menos posible. Y regalar algo a los que quieres. En la mañana recibí un mensaje en el cel que decía “Feliz Navidad”. Claro, me dije, no hay por qué preocuparse. Además, ya tengo preparado el paquete de Santo Clós.
*
Faltaba algo por resolver: anoche había leído un guión hermoso que me provocó llorar durante horas. No podía dormir. No dormí. Chin, pensé, es un regalo. Llamé al autor en la mañana y le dije que es tan hermoso que no puedo con él, no sé dónde ponerlo. “Tú eres la del cumpleaños”, dijo “no deberías regalarme eso”. ¡Salvada!

lunes, julio 10

Correo weird

Me llega un mail que dice lo siguiente:
“Así es. Hace poco una mujer me preguntó que si yo sabía por qué había hombres que valían la pena y que tenían por pareja a mujeres que nada que ver, infieles, gorronas,picudas, exigentes, feas, etc. Por otro lado, había mujeres buenas personas y a parte bonitas a las que les tocaban hombres infieles, falsos, feos, irresponsables, etc. Yo le dije: Mira, Dios no junta al hombre bueno con la mujer buena, porque entonces ya estaría definida la línea etcétera, etcétera, etcétera y etcétera”.
Por dios, ¿Qué pretenden con esa ideología y, lo que es peor, con esos mails? Vaya intento de evangelización extravagante.

domingo, julio 9

Hoy: transparente como el agua

Una reunión con pintores es casi una experiencia mística. Se ponen a hablar de colores durante horas. ¿De qué color ves esta servilleta? Y a discutir.
Los pintores de anoche toman martinis y unas bebidas raras, brasileñas, traídas desde aquellas lejanas tierras por el cosmopolita Oswaldo.
Anoche hice una apología de la existencia single. Excepto los anfitriones, todos ahí éramos singles y tan felices. La diferencia con las reuniones de escritores es que aquí se platica rico (¡te escuchan!).
Cuando me hablaron para invitarme, me dijeron: “es una reunión para celebrar la vida”. Entonces sí voy, pensé, y recordé a otros pintores amargados que se la pasan quejándose. Desde mi punto de vista, los amargados son la excepción. Quizá lo digo porque a mí generalmente me da por ser positiva. Es mi debilidad. En fin.
El caso es que hoy desperté pensando en la importancia de los colores y de esas pláticas sin tanto sentido que digamos, pero que te provocan pensar que el mundo no es un lugar tan difícil ni tan complicado.
Los humanos somos simples en el fondo.
Basta con darnos cuenta.

sábado, julio 8

Sobre el Encuentro

Literespacio / Rebeldes en La Silla
Dulce María González
El Norte

Nada como un discurso apasionado de Leonardo da Jandra para arrancar el Segundo Encuentro de Escritores Jóvenes del Norte, Voces Convergentes en La Silla.
Más que a la gente soñadora, me da por admirar a quienes sostienen sus sueños. Y 27 años de vida en la selva, de existencia radical, de escritura que no se da por vencida, son la mejor carta de presentación de un escritor maduro que se dirige a los jóvenes. ¿Cómo no escuchar al exaltado Da Jandra?
Entre otras cosas, habló del Crack, la famosa literatura "emergente", de escritores como Volpi y Padilla, jóvenes envejecidos que le hacen el juego al mercado, escritores sin capacidad de rebeldía, aliados con el poder. Un escritor arriesgado se enfrenta al poder y rompe con las reglas, aseguró Da Jandra, y para ello tiene que dominarlas antes.
Disciplina, riesgo, capacidad de lucha y transformación a través de las letras; he ahí los componentes que propone Da Jandra para una literatura joven, comprometida con su tiempo. De ahí que la rebeldía de la cultura pop, tema del Encuentro, le parezca superficial, instantánea, fallida.¿Y quién podía responder a su discurso enérgico, carismático? Gabriela Torres Olivares, por ejemplo.
Narradora desde que estaba en la prepa, estudiante de letras en la Uni, ex becaria del Centro de Escritores, integrante del grupo Harakiri y organizadora del Encuentro al lado de Oscar David López y Noemí Zavala, Gaby defendió el tema del Encuentro a través de una ponencia de tono igualmente exaltado.
Tomando como antecedentes la literatura "pulp" de fines del Siglo 19 y la llamada Generación Química que surge en Inglaterra en los 90 y es encabezada por el escocés Irvine Welsh, en cuya novela "Trainspotting" (1993) fue basada la película de Danny Boyle, ella explicó la manera como la cultura pop no es algo que se pueda elegir, sino una realidad de la cual es posible echar mano.
No se trata de seguirle el juego al poder cultural o editorial, como de acuerdo a Da Jandra sucede con la mexicana Generación del Crack, ni de hacer concesiones a esa instancia poderosísima que es el mercado. Se trata simplemente de un nuevo lenguaje.
"Tomar una coca-cola no es beber un refresco de cola", dice Gaby en su ponencia, "es una sensación".
La posición de Da Jandra no solamente me gustó, sino que me provocó sentirme identificada. Como autor representativo de la literatura radical de mi generación, Da Jandra pide de los jóvenes una rebeldía capaz de oponer resistencia a las instituciones que acartonan e incluso paralizan la creatividad de los jóvenes.
Eso nos tocó vivir y en ese espacio ganado a pulso se mueven las nuevas generaciones.
Representante inevitable de su propio tiempo, Gaby dejó en claro que el uso literario de la cultura pop no significa tomar una posición, sino crear un lenguaje a partir de la realidad en la que le tocó vivir.
Y el mejor ejemplo de esta perspectiva es, precisamente, Irvine Welsh, quien haciendo uso de un lenguaje contemporáneo, muy pop en el sentido de usar las marcas comerciales como metáforas, no sólo de sensaciones, sino de posiciones existenciales, logra realizar una de las críticas más mordaces al modo de vida de nuestro capitalismo tardío y global.
Como ejemplo de ello basta recordar las palabras iniciales del protagonista de "Trainspotting", un yonki al margen del sistema, curiosamente poseedor de valores como la fidelidad a su grupo o el rechazo de la vida superflua que propone el sistema: "Elige un trabajo, una carrera, una familia, una lavadora, un carro, un abrelatas eléctrico; elige un futuro, elige la vida. ¿Y por qué diablos tendría que elegir todo esto?".
Al final de la película, que consiste en una especie de iniciación o de adaptación al sistema socioeconómico, los paradójicos valores del protagonista han desaparecido y a la elección antes rechazada responderá: "¿y por qué no?"
El caso es que durante ese primer día del Encuentro pudimos ser testigos, no de una lucha, sino de un diálogo entre dos escritores de diferentes generaciones.
Si la cultura pop es para Da Jandra una oportunidad de tomar posición ante el poder, es posible leer en ello toda una vida de dificultades para escribir desde la libertad, situación que marcó a los creadores de mi generación. Y para nosotros, no está de más aclararlo, todo lo que huele a mercado es sospechoso.
Para la generación de Gaby, en cambio, la cultura de consumo significa una manera de hablar, independientemente de la posición ante el poder que, de todas maneras, tendrán que tomar al escribir, si desean mantener viva la expresión, la fidelidad y el compromiso a la hora de hablar de su mundo.
"Vivo en la cuidad mas pretenciosa de la región 4", dijo Gaby al final de su ponencia."Soy un aborto de la mochés, del hiperconsumo, del internet. Pero yo leo, pero yo escribo. Sí, pero yo digo. Porque en este Encuentro lo importante es ser escritor. Para todo lo demás, ya existe Master Card".

martes, julio 4

Más sobre literatura viva

Encontré una cita sobre la reproducción literaria en Borges:
No tomó un mundo en blanco, sino que jugó con los pensamientos y formas de escribir de otros, materia misma del pensamiento que se dedicó a armar y desarmar. FERNANDO SAVATER. El Universal, Madrid, 3 de julio de 2006.
Otra, sobre una operación muy distinta al escribir (¿podría llamarse producción?):
En la literatura argentina, Aira goza del raro privilegio de crear belleza, a la manera de Oscar Wilde o de Fellini. Fabrica objetos exóticos, que una vez en el aire se tornan necesarios e inevitables. LEONARDO MOLEDO. Clarín, 3 de julio de 2006.
Y otra, del mismo Aira, sobre las sociedades de escritores:
Los escritores hacen sociedades para darle más interés a sus biografías, para enriquecerlas con otros personajes y aventuras, para complicarlas con maniobras secretas (o públicas), con intrigas y accidentes que no van a faltar una vez que salgan de la soledad de sus escritorios. Parece como si quisieran adelantarse a sus biógrafos y empezar desde ya a envolver con experiencias vitales sus libros. (...) El lector que arrastre la sospecha de que los escritores no son gente del todo normal encontrará aquí un catálogo de patologías que la escritura en solitario disimula, y la colaboración saca a luz de manera clamorosa. Pero un ligero cambio de óptica muestra que lo que sale a luz es lo más humano de la condición humana: vanidad, codicia, cálculo, manipulación... como cualquier hijo de vecino, no importa que fueran genios. Y junto con lo malo, por supuesto, se revela lo bueno, porque en el fondo, y a pesar de los finales turbulentos, siempre son historias de amistad. CÉSAR AIRA. El País, 8 de abril del 2006.

lunes, julio 3

Yo, que te copio (o de la reproducción) (o de la variación) (o de ese animal orgánico llamado literatura)

La duda de la estancia es la que convence, esa pausa seguida de un respiro, el mapa del globo virtual, ceder a la entrada en las palabras del otro, contaminarlas con la brújula de latidos, la promesa del mareo al bajar y subir el cursor, la inmensidad del movimiento al teclear, los minutos tan breves vaciándose en sí mismos, el arribo tan alto como un silencio en el texto.

Para mí, always mine
Posdata:
La otra: ¿Quién dijo que el arte no existe?
Yo: Un creador institucional.
La otra: ¿Y por qué lo dijo?
Yo: Porque no cree en las instituciones.
La otra: ¿Y yo qué culpa tengo?
La que escribe: Ya cállense las dos, estoy en pleno ejercicio de reprducción artística.
Yo y la otra: Qué mamona.

domingo, julio 2

Hoy, ayer, lo por venir, la música

Abro el mail y me encuentro con una carta de mi amigo Arturo González, exbecario del Centro de Escritores, en la que habla acerca del concierto de Gerardo Torres el pasado viernes en el Museo Metropolitano.
"Entonces sucedió algo maravilloso", dice, "algo que sólo la música (el arte) puede hacer: Viajar por otros tiempos y otras atmósferas. Sumergido en las palabras, los tonos, el ritmo, ya no importaba nada. En el escenario había un hombre, sin duda alguna haciendo magia. Entonces deje de pensar, para simplemente sentir."
"¿Quién dijo que todo está perdido?", dice a su vez Gerardo en el primer verso de la primera canción del disco. Entonces soy yo la que deja de pensar, para simplemente sentir.
*
"Somos los exaltados", dije el viernes en mi casa a un auditorio formado por 3 personas que adoro.
*
Anoche la pasé leyendo poesía con mis amigos. Y bebiendo, ya que había ley seca. No pude evitar anotar un verso de Raúl Zurita en mi cuadernito de apuntes importantísimos: "En esta vida no nos cabe toda la vida."

jueves, junio 29

Elecciones extremas

Lo bueno de tener hijos ñoñis es que escriben textos como éste. Aunque no estoy de acuerdo con su conclusión, es interesante el análisis que hace sobre los fundamentos de la izquierda y la derecha, y sobre la situación actual del país. Fuera de su reflexión en estos puntos, el motivo por el cual se decide por la continuidad (el asunto de continuar desmantelando las instituciones corruptas provenientes de nuestro "pasado autocrático") me parece insuficiente, ya que él mismo describe los peligros de la "derecha extrema de Calderón" y la "teoría neo-liberal".
Ni modos, Pache, eso pienso.
Posdata: Por supuesto que también menciona muy claramente los peligros de la extrema izquierda de Obrador ("izquierda clásica", dice). Creo que el problema es precisamente ése: los extremos ante los cuales nos enfrentamos a la hora de decidir. En este sentido, creo que el Mol tiene razón: el voto no tendría que ser útil, sino de conciencia.

martes, junio 27

Y este viernes

Presentación del disco "Quisiera ser", de Gerardo Torres
Museo Metropolitano
8:00 pm

Encuentro de Escritores Jóvenes del Norte de México

Encuentro

6 y 7 de julio de 2006
Aquí el programa.

Nuevo libro de Antonio Ramos

Te escribo para saludarte y de paso, invitarte a la presentación de mi libro Dejaré esta calle. Será el próximo miércoles 5 de julio a las 7:30 p.m. en la esquina de la calle limón y gardenia en la colonia Moderna.
El libro lo presentan Joaquin Hurtado, Ofelia Pérez y Felipe Montes. Habrá una lectura a cargo de Jorge Silva y al final un concierto (mini) del grupo North Siders.
A.

domingo, junio 25

Narrativas

Ya salió el segundo número de la revista "Narrativas", que en esta ocasión incluye ensayos de Magda Díaz y Morales, Eve Gil y una servidora. También hay relatos de Edilberto Aldán, Alberto Chimal y Cristina Rivera Garza.

Felicidades a mi querida Magda Díaz y a Carlos Manzano por la publicación y un saludo a Eve, Cristina, Chimal y Edilberto desde el Cerro de la Silla.

Aquí la revista en su versión electrónica.

sábado, junio 24

Columna

Literespacio / Futbol y tragedia
Dulce María González
El Norte

Hace un par de días me recordó un amigo que los momentos de crisis tienen relación con el cambio, con el reacomodo, con la adquisición de una nueva conciencia a través de la cual experimentar la vida y el mundo.
"Hay gente que se queda igual para siempre", me dijo, y recordé la importancia de las revoluciones personales y sociales, a través de las cuales nos es posible eliminar lo envejecido y abrirnos al presente con esperanza, con la sensación de que todo empieza de nuevo.
Las mejores imágenes para nuestro momento de transición son proporcionadas por los medios. Aprovechando el desorden general, hambrientos de rating, los medios imprimen más velocidad a los sucesos, mayor intensidad y dramatismo a los diferentes eventos políticos y sociales en los que inevitablemente nos encontramos inmersos.
En los noticieros, por ejemplo, vemos las diferentes reacciones al último juego de la Selección Mexicana en el Mundial. Gente vestida de verde en Alemania, gritando, vociferando, saltando con sus pelucas en la cabeza, sus sombreros. La bandera del País pintada en el rostro en esta explosión festiva de nacionalismo futbolero y teatral.
Y el simulacro se extiende a las oficinas, a los bares, a las casas donde alcohol y alharaca de por medio, la gente se reúne a gritar, a desahogarse, a festejar. A través de la pantalla penetramos las diferentes atmósferas y de pronto una siente que está viviendo un momento de excepción, un espacio fuera del mundo que, por su naturaleza escénica, nos recuerda el Carnaval.
Pero lo más interesante sucede cuando la transmisión se va a comerciales. Una imagina que descansará del espectáculo, que podrá respirar en la comodidad de la pausa consumista, mercadotécnica, llena de imágenes predecibles y clichés tranquilizadores.
Error. No hay tal descanso. La pausa consiste en spots preelectorales en los cuales los candidatos se atacan unos a los otros. Inmersa en su propio simulacro, en su singular manera de teatralidad, la lucha por el poder político subyace a la efervescencia futbolera. La dinámica entre ambos fenómenos provoca que el momento de transición resulte más complejo e interesante.
Si los análisis sociológicos están en lo cierto, la actuación del equipo mexicano frente al de Argentina impactará el proceso electoral, al menos en lo que se refiere a los indecisos. Un buen papel de nuestra escuadra apoyaría la propuesta de continuidad, una actuación catastrófica inclinaría al cambio. Pero, ¿qué es en realidad una catástrofe?
La tragedia griega nació para experimentar emocionalmente, a través de la catarsis, los procesos de transición. Y es en el momento catastrófico en que el héroe (representante del viejo orden que ya no responde a las necesidades del presente, o del nuevo orden que no se comprende aún) perece, cuando se inaugura lo nuevo, el porvenir.
Nuestro problema actual es que no hay tales héroes. Y sin embargo nos los creamos en la cabeza, son los reyes del Carnaval. "Andamos gateando para elegirnos un padre", dice mi amigo. Yo agregaría que lo hacemos aún sabiendo que tal padre no existe, fingiendo ignorar que en nuestro sistema político ese padre no ejerce el poder total, gracias al Cielo, ya que existen otras dos instancias que lo regulan y limitan.
Sin embargo, el simulacro nos da la oportunidad de hundirnos en la pasión trágica, de experimentar en carne propia ese desorden que precede a lo nuevo. Sin pasión no hay tragedia, afirma Nietzsche, ni mucho menos renovación.
Por el contrario, continúa, "el héroe que tiene que defender sus acciones con argumentos y contraargumentos corre peligro de perder nuestra compasión, pues la desgracia que, a pesar de todo, le alcanza luego, lo único que demuestra precisamente es que, en algún lugar, él se ha equivocado en el cálculo. Pero una desgracia provocada por una falta de cálculo es ya más bien un motivo de comedia".
Por mi parte, intento asumir, con todo y su dosis de angustia y descontrol, el instante del cambio, de las crisis, de la transición. Ya habrá tiempo para la comedia de las faltas de cálculo.

martes, junio 20

Probando, probando, martes

Todo consiste en ponerse el casco, atreverse a accionar el encendido, avanzar por la pista de despegue y ahí vamos. Lo de la Mujer Loba es más complejo. De pronto surge su voz, pero aún no sé si es ella o soy yo que me engaño. La que escribe duda. La que escribe pierde identidad. La que escribe desea, espera. Va en su nave y no sabe ni quién es. La otra tampoco lo sabe (la de la vida diaria, la que no está hecha de lenguaje), pero esa es otra novela. La que escribe va en su nave y está a punto de partir. Arrivederci. Buen viaje.

lunes, junio 19

¿Y dónde quedó la Mujer Loba?

Buscando un poema de Pessoa me puse a revisar el backup del blog anterior y me entró nostalgia de la Mujer Loba. En septiembre del 2005 encontré esto:

El misterio de la vida:
--¿Por qué no soy feliz? (pausa reflexiva) Qué raro.
La vida, según la Mujer Loba:
--¿Y por qué tendrías que ser feliz? (pausa desaprobatoria) Qué tonta.
Necesidad existencial:
--Me urge enamorarme y desenamorarme rápidamente (suspiro).
Curiosidad humana:
--¿Por qué?
Sentido común:
--Sucede que me falta energía, pero no tengo tiempo para amores prolongados.
La Mujer Loba descubre el agua tibia:
--La vida no es una pila recargable.
Sincero asombro existencial:
--¿Ah, no?
Cuestionamiento metafísico:
--Y, entonces, ¿dónde está la felicidad? (nuevo suspiro).
Respuesta de la Mujer Loba en la que cita al cubano Eliseo Alberto:
--En la remota Conchinchina donde, se dice, edificaron la famosa Casa del Carajo.
Risas grabadas.

* * *
Tengo nostalgia de la Mujer Loba y de la que era yo el año pasado. ¿Y quién soy este año?, ¿quién será la que escribe? (Pues yo) ¿Cuál? (Yo, ésta) No entiendo.
La otra tenía un enorme vecindario, amigos bloggeros por todas partes. La de ahora se la pasa borrando y no puede salir ni a pasear al perro. ¿Será que se acabó la gasolina de mi nave intergaláctica? (¿Cuál nave?) Pos ésta (¿Tú dices el teclado?) Ajá (Tas loca)
Tengo ganas de amaneceres, de autores nietzscheanos, de leer a Sloterdijk y postergar, una vez más, la catástrofe.
(¿Y quién lo dice?) Yo (¿Cuál?) Qué te importa.
(Bueno, ya. Duérmete. Igual y mañana borras todo)
Usté cállese.

viernes, junio 16

Yes!




A punto de partir para ser testigo de cómo su mamá, su tía Nelly y su tío Martín se embriagan viendo el juego en un billar al que la pequeña futura poeta y/o psicoanalista asistirá de colada, con el fin de acumular exeriencias de vida que posteriormente, acaso, traducirá a palabras (Kavafis dixit).

Ah, la vida, la poesía, el ron, el mundial.

Números, triángulos y esferas

Me dice Eliot que le interesa saber lo que escribí en una entrada que borré (sorry). El problema es que la borré por completo. Pero intentaré repetirlo, es algo así:
Hablaba del tercero, el de en medio. Eros, que no es humano ni dios, femenino ni masculino, y que representa al tercero en la pareja: es el testigo y, al mismo tiempo, aquello que provoca la unión: el deseo. Y me refería a “Elogio de la madrastra” de Vargas Llosa, una novela centrada en este asunto del amor como un triángulo.
Otra cosa que comentaba es que el triángulo, al unir 3 puntos, salta de dimensión, ya que se convierte en UN triángulo. De ahí el asunto de que el 4 es de nuevo un 1. En un grupo formado por 3 personas, o sea, un triángulo amoroso o de cualquier tipo, la cuarta persona es el triángulo como unidad, el grupo mismo. Una unidad muy común entre los humanos.
Es también la base del teatro. Para que se dé el acto dramático, no basta con el diálogo (la acción entre 2 bandos), sino que es necesario un tercero que observa y atestigua: el público. Juntos conforman una unidad: la puesta en escena. Este ente dramático es del orden del 4, que es un 1 a otro nivel.
El 4 es la ciudad, el altar, la rosa de los vientos.
El 5 es también muy padre: el número del hombre, con su cabeza y extremidades, la estrella de David.
Algo que me parece muy interesante es cómo las culturas prehispánicas tenían otra manera de ver las cosas. Carlos Fuentes explica en “Tiempo mexicano” cómo los puntos cardinales no se ajustaban al 4 como base, ya que incluían “arriba” y “abajo” y cada norte, cada sur, etc., tenían un norte, un sur, un este, un oeste, un arriba, etc. El resultado es que se forma una esfera que a su vez está conformada de esferas. El tiempo se confunde con el espacio. Un tiempo esférico.
Maravilloso...

martes, junio 13

Es el gozo, corazón, el atardecer

Saliendo de la Facultad me fui a Gandhi nomás de novedosa. Encontré un libro de Juan Gelman en cien pesos y otro de Eliseo Diego en cincuenta. Con el último saldo de la última tarjeta, los compré.
Me senté en el café, pedí un capuchino y saqué las llaves del carro para separar una de las páginas del libro intonso de Gelman. Di un trago al capuchino:
¿oíste / corazón? / nos vamos
con la derrota a otra parte /
con este animal a otra parte /
los muertos a otra parte /
Aquí estoy, pensé, y me acomodé a mí misma. Prendí un cigarro:
vámonos con esta perra a otra parte /
no tenemos derecho a molestar /
nuestro solo derecho es empezar otra vez
bajo la luz del sol sereno /
Es esta tarde, pensé, cierta tarde: el atardecer de nuevo. De nuevo.

Montaña rusa, presente

Hay personas que poseen una estabilidad emocional asombrosa; gente sólida, muy bien plantada en la tierra. Mi imagen es la de un árbol satisfecho de sí mismo, con su tronco firme y sus hojas muy verdes.
Ojo: no estoy diciendo que se trata de gente convencional. Al contrario, me parece que son personas que han delineado sus fronteras a partir de la experiencia. Quienes se aferran a los engañosos límites sociales o morales no me parecen sólidos, sino cuadrados. El caso es que tener fronteras personales y precisas nos da forma, nos convierte en seres tangibles.
Yo no soy así. La incapacidad de convertirme en árbol es, precisamente, mi límite. Mi imagen de mí misma es la de un cometa o papalote, siempre volando en las alturas, inventándome el mundo mientras en el mundo real suceden otras cosas. La pregunta es: ¿Cómo he logrado sobrevivir? O sea: ¿cómo es que no me ha destrozado alguna tormenta?
Mi secreto está en atarme a los árboles, en no perderlos de vista. Entonces sí, a volar, feliz y hacia donde me lleve el viento. Después me da por escribir esos vuelos. Ni a quién le importe, pero para mí, más allá de la vida de escritor a la que aspiran tantos, eso es la vida: volar y escribirlo. Aunque lo escrito no llegue a ninguna parte, ya que siempre ando en las nubes en lugar de buscar un agente o algo. Repito: soy una papalota innata.
Perder de vista al árbol, ésa sí que es tragedia y mis árboles lo saben. Por eso se quedan ahí, muy quietecitos, y se dejan ver, con lo cual adquiero una especie rudimentaria de estabilidad en el vuelo.
Tengo un amigo que también es cometa. Ambos fingimos ser árboles e intentamos apoyarnos mutuamente, pero a veces los hilos de los papalotes se enredan y nos ponemos a sufrir. Entonces nos decimos, también mutuamente, que el sufrimiento es causado por motivos extraños. Al menos eso interpreto, aunque él se queja de la falta de comunicación con los otros y, en general, de los códigos intraducibles y de las mal-interpretaciones. Hola, cometa.
Hay un árbol que es, en especial, muy cuidadoso. Siempre está en el messenger y me permite ver cada uno de sus movimientos. Si está en la oficina, si ya se fue a comer, si ya regresó. Entonces yo me pongo a volar muy quitada de la pena. Cuando le hablo, responde y me tranquiliza; y si le cuento alguna de mis tragedias, me escucha con paciencia, aún sabiendo que me la invento. También me deja muy en claro que me quiere, en especial cuando ando con la estima en el suelo.
Hoy me avisó que no ha desaparecido y me explicó dónde anda.
Con amigos así, ¿cómo no aprovechar y arriesgarse a ser una papalota realizada?
Te quiero, Socri.
******

A propósito de inestabilidad, hay que ver las fotos de nuestros compatriotas en el peiper. Todos crudotes después de la celebración: desmayados en los parques alemanes o tirados en los pasillos de los moles; vestidos con sus camisetas de la selección, para no dar lugar a dudas, o bajo sus sombrerotes. Qué oso el de nuestros papalotudos connacionales.
******
Lo que me temía: estoy escribiendo a diario en el blog en vez de avanzarle a la novela.
Recórcholis, basta.

Incidentes acontecidos durante el examen de esta tarde:

El simpático del becario no llegó a ayudarme. Tomando en cuenta esa fatalidad, les dije a los alumnos, 120 en total, que por favor se salieran los pares, porque iba a poner el examen por tandas. Como se sientan por número de lista, pensé que de esa manera quedarían más alejados unos de otros y no tendría que acomodarlos uno por uno para que no se copiaran.
Los susodichos pares se enojaron muchísimo y sugirieron que mejor se salieran los nones. Ante tal agresión, los nones se pusieron a gritar a los pares que se largaran de una buena vez, para poder empezar el examen. Los pares se molestaron ante la prepotencia de los nones y, para fregar, se negaban a salirse. Todo ello como si yo no existiera o no fuera capaz de dar órdenes. Tuve que amenazarlos.
Cuando al fin estuve a solas con los nones, y repartí las hojas de alvéolos, y todos se pusieron a contestar muy calladitos, me empezó a dar sueño. Para combatirlo, le envié un mensaje al Mol, preguntándole cómo estaba. En ese momento empezaron a sonar algunos celulares de los alumnos, ante lo cual reaccioné con enorme firmeza y nuevas amenazas. “¿A quién se le ocurre dejar los celulares prendidos a la hora del examen?”, pregunté, y en ese justo momento se escuchó el sonido de mi propio celular, anunciando la respuesta a mi mensaje. Se atacaron de risa.
Como seguía con mucho sueño y el Mol me había respondido que estaba muy ocupado, me puse a revisar mis mensajes para borrar los que ya no servían. A los 10 o 15 minutos me di cuenta de que, aprovechando que yo estaba muy atareada con el celular, se estaban copiando. Volví a amenazarlos.
A la hora de entregar, todos se hicieron bola en mi mesa. Para cuando me di cuenta, ya se habían robado algunos de los exámenes tipo “B”, que seguramente venderán a los que presentan mañana.
Todo lo anterior, o casi, se repitió con las pares.

lunes, junio 12

Homesick

Hay personas que son como nuestra casa. Puede ser que no las veamos durante meses, o acaso años, pero siempre las recordamos cuando nos sentimos nostálgicos. Una sola palabra puede convertirse en un lugar calientito para descansar. En ocasiones basta con un tono de voz.
Conectarse a una misma no es fácil en un mundo como el nuestro, en una ciudad así, poblada de pequeños mundos personales intentando salir al paso.
No sé cuándo escribí este texto, antes no les ponía fecha, pero recuerdo que la mañana era idéntica:

Recostada en el cuerpo se quitó los zapatos y ahora reposa en su tierra, en los suaves latidos de su pecho. Enseguida baja descalza, toma con cuidado la carne humedecida, se desliza en la sangre hasta llegar a las plantas de los pies.
Más allá del corazón hay un jardín, otra manera de seguir bajando, una niña que a la sombra de un árbol lee las cartas del Tarot.
Sus ojos se detienen en el instante en que te encuentra:
As de bastos en el jardín eres la niña el corazón de la niña eres el sol, esta melancolía de bajar con pies descalzos.

domingo, junio 11

La Jojo en campaña


Comenta la pequeña Marijose que nadie va a votar por Patricia Mercado, porque no va a ganar. “Es que los hombres no dejan pasar”, exclama.
Se puso la camiseta de Andrés Manuel que le trajo Cuitláhuac (es su nueva piyama) y dijo: “al menos él también es de izquierda.”
“Te voy a tomar una foto para ponerla en el blog”, le digo. “Okey”, responde, “nomás explica ahí todo lo que me has dicho a mí sobre eso, para que se sepa por qué me la puse. Ya ves que la gente no sabe lo de los pobres y por eso lo odian.”
Esta niña me encanta...

sábado, junio 10

Columna


Literespacio / Dietas, debates y Patricia Mercado
Dulce María González
El Norte

En esta época de efervescencia política, me llaman la atención los extremos. Tengo amigos escritores que, dejándose llevar por la pasión, abandonaron lo suyo para echarse un clavado en las aguas del compromiso político y/o la neurosis preelectoral.


Otros se ocupan de mantener armónicas sus vidas privadas en medio de tanto escándalo. Si los humanos de la Edad Media buscaban la paz en la tranquilidad de los monasterios, a través de la oración, nosotros buscamos nuestro centro haciendo una dieta de vegetales crudos, levantándonos a correr por las mañanas, meditando para aquietar la mente, el espíritu, el corazón.


A los hombres del Siglo 20, dice Sloterdijk, no les quedaba otra que vivir en medio de una explosión. Y después de esa pesadez ideológica, social, política, el hombre del Siglo 21 es un ser "en cuyos ojos se reflejan 3 mil años de civilización desde el ángulo de su propio cansancio, de su propia depresión, de sus propias tendencias a replegarse". De ahí el anhelo de ligereza, de descanso.


La vieja Teoría Crítica (léase Vieja Izquierda) ve el mundo capitalista sumido en una permanente decadencia. Incluso quedan algunos que aún creen en soluciones mesiánicas. Por su parte, la derecha se ve a sí misma con una especie de fervor religioso, en el cual el bien está del lado de la tradición, de la continuidad, de lo envejecido, de los zombies. La mayoría, y esto es una lástima, se deja llevar por el desencanto, la indiferencia, la apatía.


El asunto, dice Sloterdijk, es de perspectiva. Dado que se nos enseñó a pensar desde el final, o en un final diferido, es fácil caer en el desconsuelo. No estamos acostumbrados a pensar en los momentos iniciales, en los amaneceres, en las iniciativas. Se nos dificulta ver el mundo "como partiendo de los ojos de un niño al que de entrada se le ha prometido todo". Es por eso que en los debates de los candidatos sólo podemos advertir los extremos: es lo que nuestros ojos están habituados a ver.


En lo personal, me parece interesante el acto mismo del debate; considero que es uno de los signos de nuestra recién nacida democracia. No porque ahí se expongan las propuestas o las ideas fundamentales de los candidatos, ya que es obvio que se trata, en primer lugar, de dirigirse a una masa que espera otra cosa.


Tampoco me apasiona analizar los movimientos estratégicos de cada uno: la administración que hacen de los ataques, las defensas o los intentos de persuadir, de acuerdo al tiempo y la secuencia de turnos. Me interesa porque nos da oportunidad de conocer a los candidatos un poco más, de verlos en pleno ejercicio del diálogo.


Y si atendemos al asunto de los inicios, de las iniciativas, la participación en estos actos de una mujer radical y valiente, convencida de sus ideas, segura de su papel; una mujer que se atreve a declarar su pertenencia a una "izquierda de valores", es ya una esperanza de que los amaneceres son posibles.


Los grandes cambios no pueden llevarse a cabo sin trastocar los viejos órdenes, sin subvertirlos. En este sentido, la participación de Patricia Mercado me parece subversiva, lo cual la convierte en agente de cambio, independientemente de sus expectativas o posibilidades dentro del proceso electoral.


Para empezar, habla de lo que, en el antiguo orden, no estaba permitido: los derechos de los homosexuales, la injusta situación laboral y social de las mujeres, la necesidad de libertad sindical y de participación política de los ciudadanos en las instituciones desde su singularidad.


De esta manera, da presencia a las minorías de las que nadie se ocupa e importancia a temas que, por falta de madurez política y/o por estrategia electoral nadie se permite debatir.


"¿Quién dijo que todo está perdido?", dice una canción que quizá deberíamos escuchar en estos días agitados, mientras degustamos nuestra dieta cruda o hacemos ejercicio en la caminadora. Así sea.

miércoles, junio 7

El pequeño bilingüe

Héctor Dino, Nora y Héctor Pablo

Hace unos días, mi primo Gera y yo nos pusimos a torturar al Mol con anécdotas de la familia. Hoy caí en cuenta de que se nos pasó contarle de mi sobrino Héctor Pablo y, como ayer fue su cumple (2 añitos en el planeta), recordé la omisión.
El caso es que mi hermano Héctor Dino es muy especial con el pequeño Héctor Pablo. Desde bebé lo ponen a ver los devedés de Baby Einstein, lo llevan a “clases” de psicomotricidad, etcétera. Pero lo más padre es que, para que el niño no sufra cuando quiere expresar algo y no puede, le empezaron a poner videos donde enseñan a utilizar el lenguaje de los sordo-mudos, de manera que Héctor Pablo puede decir muchísimas cosas con las manitas, pero no habla.
Le pregunté a una amiga psicoanalista qué piensa y ella respondió que seguramente no habla porque no tiene necesidad de hacerlo, que apenas entrando al kinder lo hará y será, de una manera muy singular, un niño bilingüe.
Además de darse a entender sin hablar, Héctor Pablo tiraniza a sus papás valiéndose de gruñidos, a los que ellos siempre, invariablemente, reaccionan: Le muestran cosas a ver qué quiere, lo abrazan, lo llevan a ver al perro, etcétera. Un verdadero príncipe.
A propos del Mol, Héctor Pablo es su tocayo, ya que es el 666 de la familia: nació el día 6, del mes 6, a las 6 de la mañana.
Hola, chaparro.

martes, junio 6

Detallitos del debate

A Madrazo le temblaban las manos y se la pasó golpeando los micrófonos. Pobre. Se veía tan pequeño al lado de sus contrincantes, que apenas se escuchaban sus palabras. Su discurso es más de lo mismo y a nadie parece interesarle. Palabrerío.
Campa cambió la cara de payaso que me gustaba tanto por una sonrisa espantosa. Me aburrí mucho porque ya no gritaba ni ponía su gesto de malo tan divertido. Me gustó lo que dijo de que al procurador lo debe elegir el congreso. Por cierto, ahora sí se vistió bien, se ve que cambió de asesor de imagen.
Patricia Mercado llegó impecable, como siempre; pero se vio menos segura que en el primer debate. Tartamudeaba y se equivocaba al hablar, pero desde mi punto de vista sigue siendo la más radical y valiente de todos. Me gusta cómo siempre ve las cosas desde una perspectiva diferente y se atreve a profundizar en los temas. Su frase de la noche: "Ésta es una izquierda de valores".
Calderón es definitivamente el mejor orador, pero se la pasó enumerando promesas sin un discurso sólido de fondo y echándole a Andrés Manuel. Es tan perfecto en el púlpito, que ni ganas dan de hablar de él. Lo de siempre: la continuidad, atraer la inversión extranjera, etcétera. Habla como si todos los mexicanos fuéramos de clase media para arriba. No me refiero al contenido, sino al interlocutor al que apela.
Andrés Manuel llegó con la crobata chueca, una espinilla horrible debajo de la boca y otras por allá de la ceja. Se balanceaba demasiado; colocaba su peso ora en una pierna, ora en la otra. Seguramente le dolían las patas. Todo lo que dijo estaba apoyado en lo ideológico, no hacía promesas huecas y sus propuestas sonaban razonables, sólidas. Le dio unos cuantos catorrazos a Calderón, pero no tan fuertes. Me gustó cuando dijo que la solución al problema de la delincuencia es económico y social, de oportunidades. Muy listo el hombre. Los otros andban con que el sistema de denuncias (qué horror), el endurecimiento del ejército y esas cosas que dan miedo. Su frase de la noche: "Yo no odio, soy un hombre feliz."
Sí, sí, ya sé: basta.

Se lo andan ajusticiando

Mientras son peras o son manzanas, el atentado contra la esposa de Carlos Ahumada está a punto de dejarnos sin candidato.
Ya veremos si López Obrador logra sobrevivir a este fatídico 666.
Adios al voto útil, por lo pronto.
PD: ¿Dónde andarán mis amigos politólogos, de quienes me alejé por motivos de mareo y vómito preelectorero? Hoy me hacen falta :S
Bueno, ya. A trabajar.

domingo, junio 4

Mi humana favorita

Me llama Nelly y le cuento mi sueño:

Voy manejando por una calle de Monterrey y de pronto veo en el cielo la imagen de una esfera enorme. Es una especie de planeta de plasma, de colores muy bellos, y se mueve apenas, dejando caer un extraño líquido hacia la Tierra. Pienso (dentro del sueño): tengo que hablarle a Nelly para que voltee a ver el cielo, pero me doy cuenta de que no traigo el celular. Entonces me voy corriendo hacia el lugar donde lo dejé olvidado, aún sabiendo que, al avanzar en dirección contraria, me estoy perdiendo el espectáculo.

--¿Tu qué crees que significa ese sueño? --le pregunto.
--Significa que el amor existe --responde ella, con mucha seguridad.
--Ah, sí --le digo--, ya entendí todo.

En fin, ya basta de postear.
PD de las 10:02: Ya entendí de verdad, qué mensa =)
Hola, Nelly

Mi pareja favorita

Pache y Monnie

La consen
Monnie comentó hoy mis entradas, con lo cual me doy cuenta de que me lee con frecuencia. Es la hija postiza más bonita que tengo y con la única que me siento a tomar rones para platicar de la vida y las arañas. Es súper inteligente y actualmente trabaja en un proyecto para televisa. Hola, Monnie.

Pache
Dijo que durante la semana se saboreó la plática geek que tendríamos en mi área, ya que está tomando la clase de Cultura y Desarrollo del Mundo en verano y sabe que los temas me encantan. Platicamos del mundo premoderno y el arribo de la modernidad, del significado de Occidente, de Nietzsche y de la democracia, mientras comíamos tostadas con frijoles. El pastiche de temas resultó sabroso, pero acabó con mi energía de la semana. Hola, Pache.

viernes, junio 2

Ya lo encontré!

(La clave era precisamente ésa: el padre Amaro)

Liter Espacio/ El Padre Amaro, los poetas y los ángeles
Por
Dulce María González
7 de septiembre de 2002
El Norte

Platicaba con un amigo acerca de Vicente Leñero, sus obras costumbristas de antes, el fracaso de su escuela de teatro, el éxito de sus talleres de dramaturgia y también aquello que se dijo hace años acerca de que lo habían querido envenenar. Fue entonces que me vino a la mente la película "El Crimen del Padre Amaro" (México-España, 2002).
Dirigido por Carlos Carrera, este filme fue precedido por una amplia polémica que desvió la atención del público al subrayar el aspecto crítico del argumento en relación a la corrupción y el poder ejercidos por la Iglesia como institución.
Más allá de esta discusión, así como de la censura de que fue objeto la película por parte de grupos conservadores mexicanos, llama la atención el excelente trabajo realizado por la mancuerna Carrera-Leñero.
Contrariamente a lo que sucede en guiones como el de Vallejo, en "La Virgen de los Sicarios", cuyos diálogos inverosímiles y discursos autorales en boca de los personajes desmerecen el trabajo propiamente cinematográfico, "El Crimen del Padre Amaro" parece asentarse sólidamente en la efectividad de un guión, cuyos cimientos dan oportunidad a la construcción de un lenguaje cinematográfico interesante y fluido. A esto habría que agregar un trabajo actoral también sostenido, firme, y una dirección pulcra centrada en el conflicto humano que presenta la adaptación realizada por Leñero de la novela del portugués Eca de Queiros.
"El Crimen del Padre Amaro" aborda la historia de un personaje con vocación de servicio, un joven que ha elegido el camino de la virtud y que al salir del seminario se enfrenta con la realidad del mundo. Poco a poco la situación lo irá cercando, cerrándole opciones a partir de códigos sociales e institucionales que el joven sacerdote no es capaz de franquear. En "El Crimen del Padre Amaro" cada personaje se ve envuelto en su personal tragedia; la realidad del mundo los ha convertido en títeres, seres en manos del destino.
El argumento de esta película me recordó el filme "Faraway, so Close" (1993), de Wim Wenders. En este trabajo del director alemán, un ángel guardián cae a la tierra en un instante de crisis en el cual intenta salvar a un niño. En un primer momento, el ángel se enamora del planeta. Maravillado de los colores, de sentir el peso de su cuerpo, se pone a saltar y a correr como un pequeño. No obstante, apenas inicia a moverse entre los mortales empiezan los problemas. Qué difícil es hacer lo correcto, se dice constantemente, no imaginaba que era tan complicado ser un hombre cualquiera.
En ambas películas, la de Carrera y la de Wenders, aparece el tema de la imposibilidad de la virtud. En ambos casos (el ángel y el sacerdote), el proyecto de perfección sublime se viene abajo cuando se dan cuenta de que estar en el mundo es jugar sus juegos, avanzar o retroceder en un tablero que posee sus propios códigos y pone al descubierto el error, lo incierto, las mil imperfecciones que constituyen lo humano. Sin embargo, mientras el ángel de Wenders intenta encontrar nuevas maneras de "hacer lo correcto", el sacerdote de Eca de Queiros y de Carrera se entrega a la apariencia de perfección, a la imagen. Aquí no se trata de ser virtuoso, sino de parecerlo.
Estamos hablando del rostro de la oficialidad, de sus códigos, de sus imágenes sostenidas a costa de lo que sea.
Durante la presentación del nuevo poemario del jalisciense Ricardo Yáñez, titulado "Estrella oída" (Ediciones El Aduanero - UAM, 2002), efectuada el pasado 3 de septiembre en Arte AC, el poeta Julián Herbert se refirió a los protocolos de la oficialidad literaria.
Para ser reconocido institucionalmente, un escritor debe ganar ciertos premios, publicar en determinadas editoriales y, por supuesto (esto no lo dijo Julián, pero lo repitió Ibargüengoitia decenas de veces), debe mantenerse cerca de cierta gente y evitar a cierta otra, alabar el trabajo de algunos y despotricar en contra de otros, etcétera.
No obstante esto, y de acuerdo con Herbert, son precisamente algunos de los poetas no oficiales quienes han formado, a través de la lectura de su obra, a las nuevas generaciones de escritores. Totalmente alejados de las mafias y de la moda poética, desentendidos de lo que sucede en el mundo de la oficialidad, se dedican a crear sus obras centrándose en el trabajo, en el oficio. Uno de ellos es Ricardo Yáñez.
En su afán por alcanzar la sencillez, la estricta pureza de la imagen, Yáñez acude a la brevedad, a la concreción de una palabra capaz de abrirse a otra cosa, de marcharse a otra parte. El poema se torna entonces real, estalla en sí, se nos vuelve un asunto propio y a la vez inalcanzable: "En embriaguez, sin llaves, se dirige/ hacia el castillo de la luz que habita".
Como es su inevitable costumbre, Ricardo Yáñez lloró la noche del martes durante su lectura. Entre contener o dejar salir las emociones se la pasó un buen rato. Entonces, de improviso, anunció que se iba a poner de pie porque sentado le resultaba imposible y, para nuestra sorpresa, se puso a cantar. Este Ricardo no se sabe las reglas, me dije, se está saliendo del juego. Y, sin embargo, el momento transcurrió en medio de una gran belleza.
El caso es que la belleza se encuentra en todas partes. Dentro y fuera del tablero de la oficialidad. En las equivocaciones de un ángel caído o las pasiones humanas de un sacerdote inmerso en el mundo. En la total imperfección que no podemos dejar de ser.
Bien lo dice Yáñez en su poemario: Lo nuestro es "la belleza caída de las hojas comidas de gusanos".

Mi vida en rosa

Estaba buscando un artículo que escribí sobre Ricardo Yáñez. Quería postearlo, ahora que está en Monterrey. Pura nostalgia. Me fui a los archivos de El Norte y no lo encontré, revisé en mi disco duro y tampoco. Entonces me fui al archivo de cartas enviadas a mi exeditor del peiper, ya que, entre ellas, están los envíos de artículos. Pues tampoco ahí encontré el dichoso texto. Se llamaba "Los poetas y los ángeles" y recuerdo que hablaba ahí de la poesía de Ricardo y del Padre Amaro. ¿Cómo le hice para dar a luz tremenda capirotada? No lo sé, pero recuerdo que me gustó el resultado.
El caso es que, buscando en el archivo de las cartas a Car, me topé con la narración de mi propia vida durante los últimos 5 años. Estoy conciente de esas cartas, incluso hablé de ellas en una novela que recién terminé de escribir, pero las había citado de memoria: o sea, no las había releído.
¿Cómo puede ser que una escritora sea tan cursi cuando habla de ella misma? En las cartas hay de todo: narraciones de choques, de dolores de panza, de descomposturas de computadoras, de tormentos existenciales y todo tipo de quejas a la vida, al trabajo, etcéteras.
Todo está narrado desde una posición tan extraña, tan rosa.
Lástima que los discos duros de los otros no sean como el blog.
Ya las hubiera borrado.
PD: Esta entrada se autodestruirá en un mes, máximo.

jueves, junio 1

Junio

Parece que bajé de la montaña rusa. No canto victoria, pero me tiemblan las rodillas. Me interno en junio, cuidadosa, vigilando cada paso.
Pensé en hacer un esfuerzo antes de irme a trabajar (esfuerzo de mar en calma, de brisa, de ver el techo desde tu cama con el aire acondicionado encendido), que me permitiera seguir escribiendo para mis amigos (escribir novelas es otra cosa). Pero me encontré con un texto hermoso y ya no pude. A veces siento que ya todo está escrito.

miércoles, mayo 31

Aquí estoy

Hola

Encendiendo motores

Cuando una es neurótica y escribe como si escribir fuera respirar, el blog se convierte en un vicio. También el correo y todo tipo de medio de comunicación escrita. La montaña rusa agrega emoción al asunto.
Estoy como mi hermano cuando se clavó con el Conquer. Le hablaron del despacho para un asunto urgente a mitad de batalla. Ahorita no tengo tiempo para tonterías, dijo, y siguió jugando.
* * *
Calles, tierra, cielo, mar y comida. Ifigenia un ratito.
Tijuana...

martes, mayo 30

La sufridera

Es curioso como nuestros peores momentos los vivimos en soledad, hacia adentro. Alguna vez me preguntaron en una entrevista cuál es mi lado hard. Respondí que consiste en crearme tragedias internas, mientras afuera se enfría la sopa. Un amigo me dijo hace poco que mi manera de locura es detenerme en un detalle, mientras el mundo sigue. Se ve que empieza a conocerme.
Sin amigos, las tragedias internas no se convertirían en textos. Al escribir una se salva de la locura y el dolor, se aferra a los signos, al sentido. Pero sin el rescate del amigo-Supermán (una palabra, una señal de compañía) sería imposible abrir el Word y una terminaría convertida en cuacha en el asfalto.
Esta semana caí dos veces desde edificios altísimos e inexistentes. Y cuando estaba a punto de alcanzar el piso, fui salvada por un mensaje en el cel, por un mail, por un comment. De caricatura.
Ah, la amistad (cara de idiota y risas grabadas de fondo).
Me encanta esta cita de Paz:“Petrarca vive y escribe un interminable debate con él mismo y en sí mismo. Vive hacia adentro y no habla sino con su yo interior. Es el primer poeta moderno; quiero decir, el primero que tiene conciencia de sus contradicciones y el primero que las convierte en substancia de la poesía.”
También ésta:“Al preguntarle la razón de la amistad que lo unía al poeta Étienne de la Boétie, responde Montaigne: porque él era él y porque yo era yo.”
Soy Luisa Lane. Hola.

Espejos ojerosos

Mi hija y su cuñis me regalaron ayer una foto. Más tarde, mi amigo envió una imagen tomada hoy mismo en la madrugada. Veo ojeras por todos lados. Estoy tan cansada.A veces una se cansa, pero no lo quiere aceptar. Después adviertes en otros lo que no deseas ver en ti. Y te cae encima la preocupación. Y empiezas a decirte cosas al decirlas a los que quieres.Hoy me (les) digo: hay que salir al sol.
Quizá esto se relaciona con lo que comentas. El pensamiento griego es fuerte, pesado. El posmodernismo, ligero: no muy interesante. Hoy deseo ser una “chica posmoderna” (así me decía el buen Araiza cuando tenía mi columna de teatro), un ente soso y sin chiste. Cuestión de mortalidad, de supervivencia, de obligada ligereza.
Esta mañana no tengo peso. Es más, estoy a punto de salir volando. Fuaaaaaa, allá va la posmoderna.

viernes, mayo 26

Sono felice, Im happy, Aní smejá

No quiero cantar victoria todavía, pero todo indica que gané la guerra.
Mueran, malditos.
!Yes!
Ayer o antier, cuando estaba en plena guerra, consulté el I Ching. Me salió: El Ejército. Ahí dice que, aun en la victoria, hay pérdidas. Me conformé, pensando que la pérdida era el dinero gastado en veneno y fumigaciones.
Pero resulta que ayer por la mañana, el técnico me pidió que metiera todos los edredones, cojines y ropa de cama en bolsas de plástico y las sacara de la casa. Después de la fumigación, debía llevar esas bolsas a la lavandería.
Cuando el show terminó y fui a buscarlas, no estaban. Me hurtaron mis lindos edredones y sábanas. Di bodo.
La buena noticia es que hoy amanecí escribiendo, sin ácaros a la vista y muy feliz de la vida y muy campante. Ya se las verá el ladrón con ellos en su propia casa. Revenge is a dish best served cold.

miércoles, mayo 24

Ácaros miserables

Los ácaros son los enemigos número uno de la salud mental. Se trata de unos animaluchos invisibles que no pican, pero tampoco te dejan dormir. Lo peor es que, fuera de una servidora, nadie los siente en la casa. Todos duermen tranquilamente mientras veo la tele o bebo ron para olvidarme de ellos.
Mañana van a venir a fumigar por segunda vez en tres días, con todo lo que eso implica (descolgar cuadros, mover libreros, poner camas patas pa arriba). Al carro ya lo fumigué una vez y el perro ha recibido ya dos baños antibichos en la veterinaria.Mientras tanto, el trabajo se acumula. A la Facultad, ni he ido. Mi becario, cuya función consiste en tomar lista y revisar trabajos o exámenes, se la ha pasado dando la clase la semana completita. Ojalá y Dios se lo regrese, porque yo estoy quebrada.
Mi mamá opina que los ácaros los tengo en la cabeza, pero la prueba de que se equivoca es que mi amiga Nelly está en las mismas. Ella asegura que me los traje de su casa y yo le digo que no, que fui yo la que se los llevé a ella. El caso es que ella ha gastado más, porque su casa es grande y, como vive al lado de un río, tiene que fumigar hasta el mismísimo límite de las aguas. Hoy nos hablamos por teléfono para compartir nuestros descubrimientos. Ella ya consultó en Internet y está enterada de todo: el ciclo de reproducción, el tamaño exacto, etcétera. Yo le pasé tips acerca de los mejores lugares para comprar veneno. Mi mamá insiste en que nos estamos sugestionando una a la otra, me recomienda que nos hagamos la ley del hielo hasta tranquilizarnos.
En la mañana estaba a punto de abrir la ventana de mi cuarto, porque ya no soportaba el olor a veneno. Como me la he pasado asegurando que por ahí entraron, mi hijo gritó: ¡No, no abras esa ventana, por tu propia seguridad! Corriendo hasta donde yo estaba, se dispuso a impedírmelo a como diera lugar.
Si mañana no acaban con ellos de una vez por todas, me propongo suicidarme de la manera menos dolorosa.
pd 1: me encontré a Paty L en el msn, no me puedo suicidar antes de ir a visitarla a los cancunes. Di bodo.
pd 2: Pache cumplió años ayer y hoy comimos juntos. Es increíble lo que una disfruta a los hijos cuando viven en su propia casa.

martes, mayo 23

Magia

Hoy fui a ver a una bruja (ahora les dicen esotéricas). Me encantó la brujilda ésa. Se llama Ivonne y está muy viejita y sola. Pero ve cosas. Y es linda.
La Magia...
A veces me pongo a leer el I Ching o el Tarot. Me asombra que mientras más los lees, mejor entiendes. Se te va desarrollando algo así como un sexto sentido. Seguramente lo tenemos todos, pero no le ponemos atención por falta de interés o de tiempo.
Hace unos años me enganché con el asunto de la meditación. No sé qué tanto sea sugestión en ese tipo de prácticas, pero yo empecé a soñar a colores. Y eso es ya ganancia. Enriquece la imaginación.
La esposa de mi ex-marido es una mujer muy especial. Es maestra en meditación budista y tiene un aura muy birllante. Estar cerca de ella te provoca paz.
Tengo una imagen de cuando la conocí:
Se llevaron a Marijose al deportivo y fui por ella en la tarde. Al llegar, mi ex dijo que las niñas estaban con Marcela en la alberca, así que fui para allá. De pronto me detuvo una escena, literalmente: estaba echada de panza en la orilla y les arrojaba agua a la cara. Las niñas (la de ella y la mía) cerraban los ojos y sonreían. Pero había un silencio profundo en las tres. Cuando me vio, se puso de pie y sonrió. Y la tarde se iluminó con esa sonrisa tan pacífica.
Hace como 15 días se quedaron a cenar y ella estuvo hablando del lugar a donde van las almas cuando se marchan de los cuerpos. Por supuesto que yo no creo esas cosas. Me parece algo difícil, la verdad. Pero me asombra cómo lo cuenta y me dan ganas de sacar una grabadora y después escribir un cuento o algo.
Mi amiga Nelly ve muertos y habla con ángeles. Sabe usar el péndulo y es experta en flores de bach. Tampoco eso lo creo tanto que digamos. Pero me encanta que se preocupe por los problemas ajenos y que se la pase consultando gente hasta en los antros. A todo lo encuentra explicaciones raras. Antes se fijaba mucho en los órganos. Si yo le decía: "ando de mal humor", me respondía: "seguramente tienes un problema en el hígado". Es una de esas personas de las que nunca sabes qué va a responer.
La otra es Paty Laurent, nuestra narradora. Qué capacidad de imaginar cosas. Óscar la llama: "Paty, la mágica". A mí siempre me hace bolas con eso de las dimensiones. Pero gracias a ella sé que la segunda y la cuarta son peligrosas. Un día le dije que andaba triste y respondió: "se me hace que es por el sol". "¿Cuál sol?", pregunté. "¿A poco no te has dado cuenta de que hoy el sol está muy extraño?". "Sí", respondí, "ha de ser por eso".
Me gusta la gente mágica.

martes, mayo 16

Humana, terrenal

Encontré una frase en el blog de Lefty que podría servir de cierre de tema inter-blogs (¿o no?). Es de Julio Sueco: " ...la verdad y lo incierto, cobran formas incognitas imposibles de descifrar mas comprendemos que hay un diálogo y ese dialogo cobra su propia forma".
Aterrizaje forzoso: Viajaba por la estratósfera de pensar este asunto del diálogo cuando me di cuenta de que me habían comido los zancudos. En la tienda de la esquina me dijeron hace rato que me ponga ajo en los piquetes. Guácala.

lunes, mayo 15

Ontología de la vida diaria

“Dime algo, y yo te diré algo en relación con ello, para vivir, cada uno viviendo un día más.”
(E.B.)
No me deja dormir esta frase.
A veces lo que se dice no es tan importante como ir tejiendo el decir. Detrás de las palabras otras palabras se dicen. Y detrás de ellas, otras. Impronunciables. Imagino un tejido de palabras. El tejido es tejido. Pero en los espacios de vacío entre los hilos, en los hilos mismos, hay tanto de nosotros, tanto miedo, tanta necesidad, tanto dolor o felicidad que serían imposibles de decir.
Lo importante es no quedarnos callados. Para vivir. Cada uno viviendo un día más. Cada uno metido en su cuerpo, en su existencia. Cada uno tan solo ahí dentro. Y sin embargo hablando. Tejiendo algo en común. Mientras tanto.

Las terribles ventanas

Hoy estuve todo el día en la casa, sola. Fui feliz a pesar de todo. Siempre me hago una imagen del domingo. Me veo como en una película. Desde ayer me veía escribiendo. El sol a través de las persianas, el cafecito, la sensación de que estás disfrutando demasiado. Pero no pude.
Cuando me estaba a punto de deprimir con esas ideas espantosas que se nos meten a la cabeza (¿qué me pasa?, ¿por qué fregados no me puedo sentar frente a la estúpida computadora?, ¿por qué, mínimo, no lavo los platos?, ¿por qué la música como que no me entra?, etcétera) decidí hacer unos lonches, palomitas y me puse a ver una película.
Después de “Galáctica”, que había visto ayer con Marijose (nos pusimos muy tensas, al grado de que llegó un vecino, casualmente a regresar una peli, y casi lo corremos), me decidí por "La Ventana Indiscreta", de Hitchcock. Muy campante me puse a verla por enésima vez.
La mirada, las ventanas, la cámara, los binoculares. Los ojos como ventanas, las ventanas como ojos. Esa frase hermosa de que deberíamos salir y ver a través de las ventanas el interior de nuestra propia casa. El asunto fálico de la mirada cuando se pone la cámara en el regazo. La escultura del hombre con un agujero en el cuerpo. Un agujero que lo traspasa. La angustia de que está todo demasiado abierto. Pura ventana. Angustiante. Cuando Grace Kely baja las persianas, respiro.
Ver esa película es un reto para alguien como yo. Cierro todo en el depa, absolutamente todo, y enciendo el clima. Encerradita me meto al placer de sentirme totalmente expuesta en ese otro depa de la película. Qué horror. Qué paradoja.
El caso es que no pude escribir, pero sobreviví a la espantosa depresión de estar ahí, en la nada, sin poder escribir: me puse masoquista. ¡A disfrutar las ventanas!
Ya sé, qué enredo.

***
PD 1: Como que la música me está entrando de nuevo. Gracias, Hitchcock.
PD 2: Escribe Salvador y me dice que Sloterdijk es un Salvador, un nietzscheano ilustrado. ¿Evangeliza Sloterdijk? ¿Me está evangelizando a mí, que lo leo con tal fascinación? Cáspita, qué cuestionamientos. Mi primer impulso es salir en su defensa y es precisamente eso lo que me hace dudar. Auch. ¿Soy una conversa? Nietzsche abomina a los conversos. Nietzsche, nuestro mesías. Prometo pensarlo y responder desde otro lugar que no sea el de la pasión de los sectarios.
PD 3: También ésta es una ventana.
Ya basta.

sábado, mayo 13

La esperanza


I. No esperar nada


En ocasiones la vida se desdobla. Los sucesos se abren unos en otros y de pronto advertimos su riqueza, su profundidad orgánica. Lo mismo pasa con las manifestaciones artísticas y, sobre todo, con los libros.
Sucede que al estar leyendo "La Pasión Según G. H." (1964), de Clarece Lispector, encontré el punto de arranque de "Lo Anterior" (2004), de Cristina Rivera Garza. Últimamente me ocurre eso: sin ser detective, encuentro detalles que ni siquiera andaba buscando.
En "Experimentos con Uno Mismo" (2003), el pensador Peter Sloterdijk asegura que fue en el Siglo 20 cuando el humano, por decirlo de alguna manera, se convirtió en adulto. Liberado de la autoridad divina, no sólo se hizo cargo de sus decisiones y su destino, sino que empezó a experimentar con su vida. El texto de Lispector es prueba de ello.
Para empezar, se trata de una novela sin anécdota. En el primer capítulo, una mujer entra al cuarto de servicio, dispuesta a limpiarlo, y se topa con una cucaracha. Fin de la historia. Sin embargo, es ahí donde comienza la aventura: un singular encuentro de la mujer con su existencia.
Influida por "La Metamorfosis" ("La Transformación") de Kafka, escrita entre 1913 y 1919, y por el pensamiento de Jean Paul Sartre, Lispector lucha con el lenguaje en su intento de decir la experiencia de existir.
Para lograrlo, considera necesario quitarse de encima la construcción cultural, avanzar a través de las capas de la cucaracha (la historia, las creencias...) hasta llegar a la materia blanca, lechosa, del interior. Al comérsela, G. H. comulga con su sustancia ancestral. El "regreso" de la vida sucede al derrumbarse toda una civilización de ideas. Entonces G. H. accede a la experiencia de "ser", a secas.
En "Lo anterior", Rivera Garza se aventura un poco más. Para ir más hondo, elige un solo tema: el amor. En su historia tampoco se cuenta una historia, sino que se derrumba la historia de amor que hemos heredado de las cortes provenzales del Siglo 12.
En este caso no hay cortejo ni conquista, sólo dos seres a secas, encontrándose. Y cuando logran quitarse de encima todas las ideas sobre el amor, sucede el génesis: empiezan a nombrar el mundo.
"Qué lindo todo eso", me dijo un amigo en su momento, cuando discutíamos la propuesta de Rivera Garza y ninguno de los dos sabía del antecedente de Lispector, "pero a mí me sigue gustando lo que queda del amor cortés: enfrentarnos en esa lucha vida-muerte, conquistar, tomar posesión".
Por mi parte, lo que me hace dudar es el asunto de la esperanza. Para existir a secas es necesario olvidarnos de la trascendencia y sus anhelos, dice Lispector y de alguna manera lo reafirma Rivera Garza.
¿Y dónde queda el deseo, esa enorme fuerza que nos arrastra a actuar, a crear?, ¿cómo puede una meterse a la tarea de construir el mundo sin echar mano de la esperanza?

II. Esperar lo máximo

Como buen nietzscheano, Sloterdijk le apuesta a la esperanza. Para él, es imposible deshacernos de las ideas de toda una civilización. La modernidad es como una escalera eléctrica de la que nadie puede bajarse, aun sabiendo que nos dirigimos a la destrucción.
Los humanos del Siglo 21, dice, vivimos en una constante postergación de la catástrofe. Hay una especie de "mientras tanto" en el espacio que se abre entre el ahora y el fin de todo. Y nos aferramos a ese trozo de esperanza.
Alguna vez comenté aquí una anécdota que me encanta. "Dicen que se va a acabar el mundo", comentó una conocida a su esposo, quien es músico. "¿Tú crees que alcance a sacar mi disco?", respondió él, fingiendo preocupación. He ahí nuestra filosofía de vida; nada despreciable, por cierto.
El jueves 4 de mayo se presentó en el Museo Metropolitano "El Efecto" (Conarte, 2006), segundo libro de poemas de Gabriela Cantú Westendarp, becaria del Centro de Escritores.
Desde mi lugar al fondo del salón, advertí que en la mesa participaban tres representantes de una generación de escritores que está en sus inicios. Además de Gaby, estaban Óscar David López, poeta y narrador, y Pablo García, ensayista y ex editor de Armas y Letras.
Observé entre el público la presencia de Minerva y José Javier Villarreal. A su lado, Silvia Mijares y Miguel Covarrubias, actual coordinador del Centro de Escritores, atestiguaban también el evento. Tres generaciones se unieron esa noche en torno a la aparición de un libro.
Recordé las palabras de una amiga psicoanalista, quien fue alumna del maestro Covarrubias en la prepa: "Me sorprendía la fuerza de su deseo: ¿cómo podía sostenerse escribiendo, publicando revistas, editando libros, en medio de la soledad, de las condiciones adversas?".
Pensé, también, en la seriedad y el compromiso con la literatura de los tres participantes de la mesa. ¿Por qué se empeñan tanto en este arranque de sus carreras?, ¿cómo fue que eligieron un oficio tan ingrato?, ¿de dónde sacan la firmeza, aun sabiendo que no hay garantías de nada?
Sloterdijk tiene razón, es necesario aferrarse al "mientras tanto". Acaso el anhelo de sacar lo mejor de uno mismo sea la mejor manera de experimentar la existencia, aun con la civilización a cuestas.
Publicado en la columna Literespacio del periódico El Norte. Monterrey, México.

jueves, mayo 11

Incomprensión infantil

--Tomaste demasiado –dice la pequeña Marijose apenas nos subimos al carro, después de la comida del día de las madres.
Me quedo en silencio.
--Ora sí se pasaron –-agrega--, todos estaban borrachos.
Sigo manejando.
--En ninguna casa pasan estas cosas --murmura, después de 3 semáforos.
Hago caso omiso de sus palabras.
--Me chocan los borrachos –dice, un par de calles adelante.
Y así hasta la casa.

miércoles, mayo 10

Muy quitada de la pena, nadando

Aunque no me celebraron (odio que se festeje el día de las madres), me reconcilié con los infantes. Bastó un chiste en la mañana, bastante ácido por cierto, para que todo volviera a la normalidad.
Esto de ser mamá nunca se me ha dado como se supone que debería darse. Soy una mamá que se resiste, una mamá suigeneris. Eso dicen mis hijos. Mi amigo Carlos asegura que nunca he dejado la adolescencia. Será por eso.
Cuando Pache y Andrés eran adolescentes se juntaron con sus amigos a ver unas pelis porno. Una de las mamás los pescó y la pobre me andaba buscando para anunciarme el terrible suceso.
Muy preocupados, ellos me pidieron que por favor actuara como una mamá normal, que fingiera estar enojada. "No le digas lo que piensas en realidad", me rogaron, "si lo haces, les van a prohibir a nuestros amigos juntarse con nosotros". Lo bueno es que se me da la actuación.
Hoy se va a juntar la familia para celebrar a las madres de la misma. La verdad, me gusta la idea. Nos ponemos a comer, a tomar y a platicar como dios manda. Y a todos se nos olvida lo que se celebra.
Tengo una familia. A pesar de ser tan rebelde y mala onda con ellos, me respetan y me toleran sin problemas y yo los disfruto. Soy como un pez, nadando muy quitada de la pena en las aguas de la familia, haciendo lo que me viene en gana desde que me acuerdo.
Anoche me desvelé platicando con Mol y viendo fotos, me valió madre la levantada del día de las madres.
Hoy estoy contenta.
pd: Oudi me enseño unas fotos con sangre tarantinescas y absolutamente anti-maternas. Gracias.

martes, mayo 9

Llamando, llamando (Drexler dixit)

En este instante, precisamente, más canto y más te tengo yo presente…
La, la, la, la, la,
¿dónde estás?
pd: esoty harta, del blog y del trabajo

Salvando al mundo

Llega una de muy mal humor, pidiendo al cielo que desaparezcan los alumnos, los jefes, los escritores que no saben escribir y quieren que una les haga la chamba y, sobre todo, los hijos, esos canallas.
Entonces la música, una cerveza muy helada y aplicar la ley del hielo a los habitantes de la casa lo soluciona todo.
Ahhh!
Feliz día de las madres.

lunes, mayo 8

Otra vez el viento

Tengo un amigo al que quiero mucho. Lo considero una de las personas importantes de mi vida. Aunque vivimos en la misma ciudad, nunca nos vemos. Se podría pensar que el motivo es el trabajo, o la falta de tiempo, o los horarios que no coinciden. En realidad no nos vemos porque cada uno anda en su mundo.
Sin embargo, nos escribimos constantemente. Lo extraño es que lo siento más cerca que a otra gente con la que me encuentro a diario.
Quizá porque nos contamos la vida escribiéndola, muchas de las cosas que me dice se han quedado grabadas en mi mente. Es como si algunas imágenes de su memoria formaran parte también de la mía.
Está la imagen de sus hijos frente a la ventana, contando carros; la de su mamá diciéndole cómo es la lluvia cuando vives en el campo y muchas más, todas ellas sencillas y luminosas. También hay videos: un aniversario de bodas en un restaurante italiano, un partido de fut bol en la playa. Alguna vez me dijo (en realidad lo escribió) que los humanos nos vamos quedando en otros. Un poquito de mí en ti, inevitablemente.Me recordó a un personaje de “Amrita”, de Banana Yoshimoto. Se trata de una mujer que supuestamente recordó una vida pasada. Eso le cambió la existencia: le pesaban esos recuerdos ajenos. Ya no sabía quién era ella ni cuál era su verdadera memoria.
A mí me sucede lo contrario, una especie de alimentación enriquecedora. Quizá porque se trata de los recuerdos de alguien que quiero.El caso es que ayer, al descubrir este blog, me llamó un amigo de larga distancia. “Entra al chat”, pidió. Después me quedé pensando que conocemos a profundidad nuestras vidas, a pesar de que nunca nos hemos visto en persona.
¿Dónde ocurrirán en realidad la amistad, el amor, las emociones?¿Cuál es el lugar de la mente y cuál el del cuerpo en todo esto?
Los momentos más intensos suceden a veces en espacios que no se pueden tocar.

Estados de ánimo

Hoy ando poética
A propósito del post anterior, pienso que si reuniéramos todas las cartas que hemos enviado; los textos que escribimos para otros (en presentaciones de libros, cuadernos ajenos, etc.) y enseguida perdemos; los poemas en servilletas que, a medida que avanza la noche, se mojan, se arrugan y terminan en el bote de basura de algún restaurant; los posts, los comentarios, los artículos; si pusiéramos atención a todo eso, tendríamos muchos libros publicados.
Sin embargo, me gusta esa parte efímera de lo literario. La escritura es algo inabarcable, inmenso. No se puede documentar totalmente. Y es maravilloso pensar que existe toda esa belleza momentánea, textos del instante que se pierden como la voz, como lo pronunciado.
Y no poética
El I Ching me aconsejó matar a Lortana, desaparecerla. Ella es una mujer de otro planeta. Todo en la Tierra le parece extraño. Pero cuando apenas la había inventado, me dio miedo: se metía demasiado profundo en todas partes. Sin embargo ella, que escribe en mis manos, en mi teclado, insiste. No se quiere ir. Y yo me siento culpable.
Soy una mujer atormentada. Ya se vio. Afortunadamente, los tormentos suceden casi siempre en lo literario. La vida es mucho más simple.

domingo, mayo 7

Lo suave, lo penetrante, el viento

Lo maravilloso de profundizar en la lectura consiste, no en intentar desentrañar el sentido de un texto, sino en construir un sentido a partir de él.
He ahí el lado creativo de un lector: al intentar explicar(se), crea.
Leer es también escribir. Y viceversa.Leer un blog, una noticia en el periódico o un libro es muy parecido a la lectura del I Ching: uno se mete en el trabajo de crear un significado a partir de una pregunta y del intento de interpretación de tres monedas, un hexagrama, un dibujo. Entonces, escribe.
Al preguntarle sobre el inicio de un nuevo blog, el I Ching responde lo siguiente: