miércoles, diciembre 26

lunes, diciembre 24

Hoy

Los escritores neoloneses y la Navidad
Por Margarito Cuéllar
Milenio

Literatos del estado cuentan cómo viven estas fechas y cuáles son sus deseos para el próximo año

Hay quienes son partícipes de la época, hay los grinch y uno que otro despistado.

Si los habitantes de la república de las letras fueran gente normal, común y corriente, que pone su arbolito de Navidad, sus luces de colores toda la noche o ya de perdido un nacimiento, no tendrían caso estas preguntas: ¿Qué haces en navidad? ¿Qué significado tiene este día para ti? ¿Cuáles son tus deseos para el 2008?.

Las respuestas vertidas son suficientes para tener una idea sobre lo que hace un escritor en Navidad. Y como se verá, hay quienes son partícipes de las convenciones navideñas, abundan los espíritus grinch y uno que otro despistado.

Leticia Damm, anfitriona del taller literario del Barrio Antiguo, poeta y traductora, cena guajolote relleno con su familia, intercambia regalos con hijos y nietos, asiste a posadas y trabaja si le cae chamba. Para ella la navidad es una buena manera de terminar el año y para mesurar los gastos época “con exceso de e-mails con buenos deseos, pocos de ellos originales”.

En 2008 espera tener motivos para reír, “antídoto de enfermedades de cuerpo y alma.”

Rosaura Barahona come uno o dos días antes con hijos, yernos y nietos; dedica la Navidad a leer y arreglar la casa. “Para mí la Navidad no significa realmente nada. Pero sigo la corriente por mis nietos. Mis hijos ya saben que para nosotros cualquier día del año es Navidad, si de vernos y platicar se trata. Nunca me han gustado ni las celebraciones ni los regalos obligados”.

Y como en su casa paterna le enseñaron que sólo hay que pedir salud, lo hace, ya que “todo lo demás se conquista”.

“En Navidad me la paso asustado y me acuerdo de mi difunta esposa que estaba súper loca, si no, ¿por qué quererme a mí? Para mí, Navidad significa ser como un gato callejero acorralado que renuncia al recuerdo de la selva y juega con ratones de plástico para que la tristeza no arrase con su instinto salvaje, que en este caso equivale a inocencia. Mis deseos para 2008 son tener trabajo, que alguien se interese en montar la obra de teatro que escribí este año, mandar mi novela a concurso y que gane; el cuarto deseo es secreto”, expresa Zacarías Jiménez, narrador y dramaturgo.

Dulce María González, narradora y coordinadora de talleres literarios, planea cada año leer los libros pendientes, organizar maratones de “cine en su casa”, escribir en cafecitos sin problemas de tiempo y realizar largos paseos por las mañanas.

Termina dejándose llevar por el espíritu navideño de la ciudad: “Me embriago de alcohol, tiendas y conversaciones entre foquitos de colores”. Veo a la familia y paso ratos agradables platicando nimiedades.

La Navidad para Dulce María es “pasarla como si estuviéramos de vacaciones en un planeta exhuberante pleno de adornos, de inconsciencia; una especie de limbo sin reglas ni horarios”. Desea en el 2008, “volverme una persona más simple, gozar lo que ofrece el mundo (el mío) en tanto termina, al fin, de acabarse”.

La nota aparece publicada AQUÍ

sábado, diciembre 22

El espíritu navideño

Literespacio / El espíritu navideño
Por Dulce María González
EL NORTE
(22-Dic-2007).-

Llegaron las posadas y, con ellas, el espíritu navideño. Ahora que el fondo religioso del asunto se ha debilitado, pareciera que no hay diferencia entre una posada y una fiesta cualquiera. Pero la hay sin duda.

La atmósfera cambia cuando una se reúne con la familia o los amigos en espacios llenos de santocloses, flores de nochebuena y pequeños focos de colores. Con la atmósfera se transforma el espíritu y contagia el alma de quienes cantamos villancicos.

Alguna vez un amigo, filósofo hegeliano, me explicó la diferencia entre alma y espíritu. No estoy segura de haber entendido muy bien, pero me quedó claro que el alma es algo mucho más pegado a nosotros. Los estados anímicos provocan que a cada momento seamos una persona diferente, tal como sucede con los fenómenos de la naturaleza.

Para quienes caminamos a diario a una hora determinada, esto queda muy claro. Los pequeños detalles provocan que la Sierra Madre, por ejemplo, jamás se repita. Se nos presenta verde, azulada o acompañada de nubes. En ocasiones, oculta tras un muro de neblina, desaparece.

Hablando de la escritura, mi amigo filósofo me recomendaba que nunca dejara una idea para después. "El alma está en lo profundo de tu momento", decía, "es parte de esa idea, eres tú". Más tarde yo misma sería otra persona y la idea, sin mi alma sosteniéndola, se habría perdido.

Desde su punto de vista, el espíritu no nace de nosotros, sino que flota en nuestro entorno, contaminándonos. "El espíritu es un sí mismo", decía.

Vivir en una ciudad grande con una personalidad tan fuerte como la de Monterrey es experimentar continuamente el espíritu. La adornamos, la recorremos con prisas, la ensuciamos, la llenamos de música o de ruido.

Alimentada de esas pequeñas dosis de energía individual, la ciudad toma cuerpo en los edificios, las calles, los grandes centros comerciales. Y su espíritu, en este caso navideño, se pone a flotar entre nosotros, contagiándonos como un virus.

Ir contra el espíritu de una ciudad industrial es difícil, su tremenda fuerza productiva lo impide. Cuando mucho, podemos detenernos un rato. Salimos de la poderosa corriente y nos sentamos a observarla. Enseguida las aguas nos arrastran y ahí vamos, entre las calles, inmersos en el espíritu de la ciudad acelerada y eufórica con sus inútiles retenes intentando controlarla.

Los orientales entienden de manera muy clara estos asuntos. Un ejemplo de ello son las novelas de la escritora china Wei Hui. Tanto en "Shangai Baby" (2000) como en "Casada con Buda" (2005), Hui intenta atrapar el espíritu de Shangai, una ciudad tan poderosa como la nuestra o quizá aún más, y la manera como éste influye en las almas de sus habitantes.

Otro ejemplo de este tipo son las películas del coreano Kim Ki-duk, de las cuales se consiguen con facilidad "Las Estaciones de la Vida" (2003) y "El Espíritu de la Pasión" (2004). En ellas, Ki-duk echa mano de historias sencillas e imágenes poéticas de gran belleza para intentar decir lo que hay más allá de los cuerpos, aquello que nos alimenta, nos contamina y nos mueve en el mundo.

En "Las Estaciones de la Vida", un aprendiz de monje va templando su alma a partir de experiencias relacionadas con el amor, la compasión, la crueldad... La barcaza en que vive con su maestro a mitad de una pequeña laguna, como metáfora del cuerpo, se anima y cambia constantemente de acuerdo con sus emociones y a las estaciones del año en las que se refleja su alma.

En "El Espíritu de la Pasión", un joven se dedica a entrar en casas vacías, cuyos dueños están de vacaciones. Se prepara de comer, ve la televisión, duerme metido en las piyamas de los otros, lava su ropa. Enseguida se marcha y entra a una nueva casa.

Lo interesante viene cuando rescata a una mujer sojuzgada por el esposo. La historia de amor entre ellos sucede en las casas vacías que son como cascarones, cuerpos, espacios que de pronto son habitados por el joven que, de espíritu simplemente animador, pasa a convertirse en espíritu de pasión.

Pero la "pasión" no "pasa" sin hacer estragos ni dejar huella y por eso empieza a suceder de todo en la película. La muerte, la estancia en prisión y la violencia toman carne en el proceso espiritual de las casas y los cuerpos que, contaminados desde fuera, se transforman. Justo como nosotros en estas fechas.

Y aunque no hay nada como dejarnos llevar por la vida sin pensárnosla tanto, novelas como las de Wei Hui o filmes como los de Ki-duk, nos ayudan a entender mejor nuestras propias estaciones anímicas y la manera como nos influye el espíritu de esta ciudad poderosa y contaminante.

sábado, diciembre 15

Ahora mismo

Marijose toca el teclado en piyamas. El sol penetra a franjas a través de las persianas, cae sobre el desorden de libros y papeles a un lado de la computadora. Es diciembre, son las dos con dieciséis minutos de la tarde.

Esta época

Mago Cuéllar envió una serie de preguntas para un artículo que publicará en su columna de Milenio. Mis respuestas fueron las siguientes:

¿Qué haces en navidad?

Cada año planeo leer los libros que tengo pendientes, organizar maratones de "cine en su casa", escribir en cafecitos sin problemas de tiempo, realizar largos paseos por las mañanas y otras actividades disfrutables. Termino yendo a fiestas en las que bebo de más, durmiendo la cruda en las mañanas, gastándome el aguinaldo en restaurantes, regalos y artículos que no necesito. En resumen, lo que hago es dejarme llevar por el espíritu navideño de la ciudad. Me embriago de alcohol, tiendas y conversaciones entre foquitos de colores y santocloses. Veo a la familia y paso ratos agradables platicando nimiedades, comiendo porquería, pensando en cómo sería la vida si fuera yo una persona así de simple el resto del año.

¿Qué significa la navidad para ti?

Significa romper con la rutina, enajenarnos, abrazar a los que queremos y pasarla como si etuviéramos de vacaiones en un planeta exhuberante pleno de adornos y de inconsciencia, una especie de limbo sin reglas ni horarios.

¿Cuáles son tus deseos para el 2008?

Volverme una persona más simple, disfrutar la compañía de la gente que quiero y gozar lo que ofrece el mundo (el mío) en tanto termina, al fin, de acabarse.

Y ya. Ahí termina la mini-entrevista. Supongo que otros proporcionarán respuestas más reflexivas e inteligentes.

(Fondo musical con canciones navideñas. En inglés, por supuesto: esto es Monterrey, señores.)

martes, diciembre 11

No. 7: MURO (Otra orilla)



"La propuesta del colectivo, Otra orilla, es resultado de la inquietud de un grupo de artistas regiomontanos por expresar sus acuerdos y desacuerdos ante lo Otro, su visión del mundo, sus anhelos, sus frustraciones, y su amor por el arte. A través de sus conocimientos, su creatividad e intuición, los artistas logran hacer de cada número un cuerpo único e irrepetible. La aportación de cada uno de los artistas está determinada por sus propias capacidades, su medio cultural, sus conocimientos y su experiencia de vida y literaria. El objeto en sí —la revista-póster— es una expresión cultural. La fusión de las 7 propuestas hace que el colectivo se distinga entre otros. Es un objeto en donde convergen al menos tres disciplinas: la literatura, la pintura y el diseño gráfico.

"En una época en que la tendencia apunta hacia lo electrónico y pasajero, Otra orilla se resiste: va hacia las texturas, los olores, lo permanente. En un mundo en que lo masivo inunda todos los ámbitos, este colectivo está dirigido hacia unos cuántos interesados. En un medio en el que el dinero lo compra todo, Otra orilla se reparte gratuitamente.

"El colectivo se resiste a ser como otros pero no por eso ignora o rechaza las tradiciones y el mundo que lo rodea.

"Otra orilla es una propuesta de resistencia. El margen, la orilla, la costa, forman su columna vertebral."

Gabriela Cantú Westendarp
Texto completo AQUÍ


Colectivo Otra orilla: José Luis Molina, Fernando Mol, Dulce María González, Salvador Díaz, Ximena Peredo, Óscar David López y Gabriela Cantú Westendarp.

sábado, diciembre 8

La ciudad y el deseo

Literespacio / La ciudad y el deseo
Dulce María González
EL NORTE
8 Dic. 07


I. La ciudad

Finaliza el año en Monterrey. Altanera y neurótica, nuestra Ciudad acelera su bullicio como un animal enfermo y a la vez maravilloso.

Su espíritu nos contagia y ahí estamos, iniciando la compra de regalos, asistiendo a los eventos del Fórum que habíamos dejado para más tarde, despidiéndonos de esta época cargada de actividad, de descontento y satisfacciones.

Recibo un correo electrónico invitando al encendido del pino navideño del Museo de Historia Mexicana. Me anuncian que se celebrará mañana a las 6:45 de la tarde en la Plaza 400 Años.

"Insistieron en establecerse junto al fecundo ojo de agua y el resultado fue una gran ciudad industriosa", dice el volante electrónico, como para que se entienda que se trata de nosotros, de un evento más en nuestra historia.

En la exposición "Buda Guanyin, Tesoros de la Compasión", una de las más relevantes del Fórum que hoy finaliza, hay un mapa temporal que señala fechas importantes de la historia de la humanidad.

El nacimiento del Buda, la construcción de la Acrópolis, la fundación de Roma, el apogeo de Teotihuacán, la fundación de la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. ¿Por qué no habríamos de incluir esto último?

Con la soberbia a flor de piel, la ciudad corrupta, hipócrita, arrobadora, abre los ojos y se coloca en su sitio. Aquí estamos. Con nuestra bancada panista impulsando una misógina propuesta de ley plagiada del Vaticano; con nuestra comunidad judía, italiana, francesa, alemana; con nuestra comunidad gay y nuestros gremios artísticos; con nuestros museos, nuestros grandes centros comerciales y nuestro deseo de ocupar un lugar destacado en el mundo.

La apertura a otras culturas y a otras líneas de pensamiento de las manifestaciones culturales y artísticas, la cerrazón de quienes no ven más allá de lo que sucede en San Pedro, el activismo de los que convierten la función del filme de Mandoki en una manifestación tan light como la imagen del Che Guevara en las camisetas de los consumidores del capitalismo imperial.

Y los jóvenes, esa marea deslumbrante conformada de cuerpos que, plenos de alcohol y de música, inundan las calles del Barrio Antiguo antes de ser extorsionados por la antialcohólica. Y esos mismos cuerpos en los corredores y las aulas de nuestras universidades, soñando con el futuro de esta ciudad destructiva y seductora, industrial.



II. El deseo

El escritor regio Óscar David López convocó a los visitantes de su página de internet para que enviaran peticiones en forma de plegarias. El evento cibernético, titulado "Plegarias Disponibles 2008", arrancó el martes pasado y hasta ahora han llegado textos de Toluca, Ciudad de México, Barcelona y Monterrey.

¿Qué desean quienes acostumbran leer bitácoras electrónicas relacionadas con la literatura, el arte y la cultura?, ¿cómo es esta singular comunidad de voyeuristas y exhibicionistas virtuales interesados en las lecturas, las obsesiones y la vida privada de los otros? Al parecer, cuerpo y espíritu preocupan a los participantes.

En una de las plegarias, el firmante desea que los eventos sencillos de la cotidianidad "sigan llenándonos de felicidad en los momentos exactos" y que las "células durmientes se transformen en carne sobre los huesos".

A este deseo de vivir con plenitud se une el de otro participante, quien acaso influido por la oleada de orientalismos que ha invadido a últimas fechas la ciudad, anhela cuidar su "cuerpo sagrado", el cual pretende dedicar en adelante a "la búsqueda de la visión".

Otro más, quejándose de haber perdido "el arte de escribir con belleza" y de que "uno mismo se vuelve viejo al verse reflejado", pide para el año próximo "un corazón enfermo", amores que "como tijeras" lo acaben de destrozar.

Hay uno en especial interesante. El suplicante se dirige a su cuerpo, rogándole que se aprecie, que vaya a tiempo "al encuentro del otro" y construya un discurso propio ante el mundo. "Que eres / soy cuerpo, recuerda", declara al final, como si, en lugar de una lista de deseos para el año nuevo, se tratara de un recordatorio existencialista.

Yo pediría lo mismo para nuestra Ciudad: los momentos exactos, la carne sobre los huesos, la visión, el corazón destrozado de amor, el aprecio por lo propio y el encuentro con los otros a partir de un discurso basado en su singularidad contradictoria y fascinante.

domingo, diciembre 2

¡Qué karma!

"Cada mañana, al despertar, pienso en qué cosa extraordinaria hacer para llamar la atención de la gente. Me imagino el día en que me elevaré por el cielo de la ciudad estallando en un espléndido ramillete pirotécnico; ése es el único ideal de mi vida, mi única razón para existir".

Wei Hui
Shangai Baby